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Arthegarn
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Barbarie y civilización el 18-M.

“Can a man still be brave if he’s afraid?”
“That is the only time a man can be brave,”


JRR Martin, A Game of Thrones

Empecemos diciendo que a mi todo esto(1) me parece muy bien. Lo digo en serio. Siempre es bueno que el Pueblo (o al menos parte del Pueblo) se manifieste pidiendo cambios, sobre todo si esos cambios son liberalizadores. Muchas de las cosas que estoy oyendo que quiere conseguir el Movimiento 15-M forman parte de mi ideario: acercamiento de representante y representado, impulso de la democracia directa, fin de las listas cerradas y bloqueadas(2), reforma del Senado(3), etc. Esto son cambios estructurales, de modelo de Estado, que creo que España necesita.

Otras de las cosas que piden, en cambio, son básicamente de izquierdas e intervencionistas (la gente habla de modelos financieros sin saber lo que es la titulización de activos) que a mi me suenan como ecos de aquel eslogan del POR de “que paguen los más ricos” y no estoy de acuerdo con ellas(4). Además, como resulta que soy liberal, considero que es una pena que un movimiento que, en principio, parecía ser totalmente apolítico y que pedía reformas estructurales y de sistema democrático con las que me podía identificar, esté siendo absorbido, aunque sea lenta y parcialmente, por la izquierda económica(5). Pero, la verdad sea dicha, tampoco me he pasado yo por Sol a expresar mi punto de vista y defender el cambio de sistema desde el liberalismo, así que tampoco creo tener mucho derecho a quejarme de ello. Con todo y con ello, en general estoy de acuerdo con lo que se expresa y con lo que se intenta obtener, que creo que tiene mucho más que ver con lo que comento en el párrafo anterior que con lo de este.

Pero.

Ayer la Junta Electoral de Madrid, que es un órgano compuesto por jueces y catedráticos de Derecho prohibió la concentración de las 20:00. No la acampada en si misma, esto es importante, sino la concentración. Y, para mi disgusto (aunque desgraciadamente no para mi sorpresa) muchísima gente, incluyendo a los “organizadores” (6) se pasó por el arco del triunfo la decisión y mantuvo la convocatoria, y asistió “caiga quien caiga”. Entre otros, amigos y familiares míos, gente a la que quiero y respeto aunque hagan cosas como esta que a mi, con mi moral, me resultan repugnantes.

Hay dos formas de vivir en sociedad: como ciudadanos y como bárbaros. La diferencia fundamental entre los ciudadanos (del latín civis, plural cives) y los bárbaros, ya desde tiempos de los romanos, es que los primeros crean la ley, la ley común, y se someten a ella: acuerdan entre todos cómo van a vivir, cuales son sus derechos y cuales sus obligaciones y luego cumplen y hacen cumplir lo acordado; mientras que los bárbaros crean estructuras legales simples y transitorias, basadas en la BST(7) y que solo son cumplidas por aquellos que no tienen el mando y solo mientras no tienen el mando (v.gr. el palo más gordo). Quien es un ciudadano, una persona civilizada, quien lo es de corazón, respeta la ley común(8). No es solo que las obedezca, es que la respeta, porque es cristalización de la voluntad común, porque las leyes son las base sobre la que se asienta toda civilización, toda convivencia pacífica a largo plazo. Quien es un bárbaro, en cambio, no respeta la ley común en si misma, y solo se siente obligado por la misma cuando (i) le conviene o (ii) es conminado a obedecerla por quien tiene un palo más gordo que el suyo. Y con estas nos vamos a lo de ayer.

Ayer, casi 10.000 personas, consciente y voluntariamente, se comportaron como bárbaros y rompieron todo el consenso común. Me gustaría que alguno de mis amigos, que me son muy queridos y a quienes considero de inteligentes a brillantes, que acudieron ayer a la manifestación a pesar del veto de la Junta me explique exactamente, sin demagogia ni retórica(9), a puro golpe de lógica vulcana. Yo entiendo que hasta el mejor de los ciudadanos tiene algo de bárbaro en su interior(10), pero lo de ayer me sobrepasa. Entiendo también que la decisión de la Junta Electoral puede parecer injusta, pero es que ahí reside el quid de la cuestión. las resoluciones de los jueces no están para seguirse según nos parezcan justas o injustas, están para seguirse siempre. No es frente a lo que percibimos como justo cuando sale a relucir nuestra condición de ciudadanos, es solo frente a lo que consideramos injusto cuando nuestro talante se pone a prueba. Igual que uno solo puede ser valiente cuando tiene miedo, solo puede ser un ciudadano cuando, enfrentado a la disyuntiva entre la ley y su voluntad, elige la ley.

Puede que esta configuración mía tenga que ver con algún tipo de complejo de inferioridad, no sé. A lo mejor es que soy un cobarde y me asusta rebelarme y lo racionalizo todo o algo así. Pero tal y como yo entiendo las cosas tienes que comportarte como esperas que los demás se comporten. Yo espero que mis conciudadanos se sometan a la Ley y a los jueces siempre, no solo cuando les conviene o cuando están de acuerdo con lo que han dicho. Espero que ninguno de mis conciudadanos crea que la sumisión a las leyes y al Estado de Derecho (porque no olvidemos que precisamente en eso consiste el Estado de Derecho) es algo… no sé, optativo, intermitente, que se enciende y se apaga tan fácilmente como la luz del baño. Si yo tengo una opinión sobre lo que es justo pero la ley común, y los jueces que aplican esa ley común al caso concreto, me dicen que no puedo hacer lo que creo que es justo, no lo haré. No estaré de acuerdo con ellos, no con la ley ni con el juez ni con la sentencia, pero ante todo cumpliré las normas y no quebrantaré mis principios ni mi creencia en el Estado de Derecho. Por tres razones, porque en primer lugar, puede que esté equivocado y que lo que yo percibo como justo no lo sea en realidad; en segundo lugar, porque creo que no tengo derecho a imponer mi voluntad a la voluntad común; porque creo que todos debemos someternos a las leyes y porque creo que quien no se somete a ellas no es un ciudadano, no es miembro de esta comunidad, es un delincuente, un bárbaro, un gaijin; y en tercer lugar porque si yo estoy legitimado para saltarme la ley cuando me parece bien, también lo están todos mis conciudadanos; y los primeros que (al menos en teoría) se saltan las leyes comunes por asuntos de conciencia son los asesinos de ETA. Si no somos capaces de cumplir la ley en lo pequeño, en lo que es fácil ¿cómo exigir que se cumpla la ley en lo grande?

Y, como en el fondo no soy un fanático ni en no ser fanático, admito y proclamo que yo también me saltaría la ley común si se dieran las circunstancias necesarias. Si mi hermana está en peligro haré lo que sea para ayudarla, y luego ya afrontaré las consecuencias. Pero en ningún momento pensaré que tengo derecho a ignorar la ley común, en todo momento sabré que lo que estoy haciendo es una ruptura de mis principios y de mi contrato social, y cuando el peligro haya pasado entenderé y aceptaré mi castigo. Pero mi actitud personal, volitiva, al romper la ley, no sería “tengo derecho a romper la ley”, que es lo que no dejo de oír de los bárbaros de ayer sino “me veo obligado, en contra de mis convicciones, a romper la ley porque hay algo que me importa más”. Es eso, esa actitud interna de desprecio a la ley común, ese “tengo derecho a hacer lo que me parece bien digan lo que digan los demás” lo que más me repugna, probablemente porque es diametralmente opuesto a mi forma de pensar.

Y ahora, vayamos exactamente a lo de ayer. Ya he dicho que dadas las circunstancias yo también ignoro la Ley, la pregunta es, se daban esas circunstancias?

Bien, el primer argumento para decir que se daban discute la legitimidad de la orden. En primer lugar, y para mi, la legitimidad es incuestionable porque es formal (vale, salió el abogado), pero yendo al fondo del asunto, esa orden ha sido dictada por la Junta Electoral de Madrid. La Junta Electoral de Madrid está compuesta por tres magistrados del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, y dos catedráticos de Derecho elegidos por todas las formaciones políticas que se presentan a las elecciones. No elegidos por Zapatero, ni por Esperanza Aguirre, ni siquiera por el parlamento regional, elegidos por todos los partidos que se presentan a las elecciones (con igualdad de voto, por cierto, así que los 22 partidos pequeños a los que se supone que quiere apoyar este movimiento cuentan mucho más que los dos a quienes se quiere perjudicar). Respecto a los magistrados del TSJ, y contestando a quien me pregunta (en facebook) que “a esos quien les pone”, esas plazas se ocupan por concurso, según escalafón, entre los miembros del poder judicial (salvo un tercio de una de las tres salas, que lo nombra el CGPJ). En otras palabras: son jueces profesionales, de oposición, según escalafón; chin, pon. Así que independencia y legitimidad, todas; o al menos todas las que puede ofrecer el sistema. Quien dictó la orden no fue “un político”, ni alguien “puesto ahí por los políticos”, no fue juez y parte. Es quien nosotros, la comunidad, la sociedad, hemos decidido que debe tomar esas decisiones de forma independiente. Y lo ha hecho. Pero no, claro, las decisiones independientes solo son legítimas cuando dicen lo que yo quiero…

El segundo argumento cuestiona el contenido de la orden. Bien, hay mucha, muchísima desinformación a este respecto, pero voy a explicar, legalmente, lo que ha pasado.

  • El artículo 21 de la Constitución, tan citado últimamente, tiene un punto 2, que dice “En los casos de reuniones en lugares de tránsito público y manifestaciones se dará comunicación previa a la autoridad, que solo podrá prohibirlas cuando existan razones fundadas de alteración del orden público, con peligro para personas o bienes.”

  • Esta comunicación está regulada por la Ley Orgánica 9/1983, reguladora del Derecho de Reunión, que en su artículo 8 dice : “La celebración de reuniones en lugares de tránsito público y de manifestaciones deberán ser comunicadas por escrito a la autoridad gubernativa correspondiente por los organizadores o promotores de aquéllas, con una antelación de diez días naturales, como mínimo y treinta como máximo”. Como la concentración de Sol fue espontánea y no se comunicó apropiadamente a la autoridad, de acuerdo a lo que exige la constitución, por lo que la concentración es, en principio, ilegal.

  • No obstante, el artículo 8 de la mencionada Ley sigue: “Cuando existan causas extraordinarias y graves que justifiquen la urgencia de convocatoria y celebración de reuniones en lugares de tránsito público o manifestaciones, la comunicación, a que hace referencia el párrafo anterior, podrá hacerse con una antelación mínima de veinticuatro horas.”. A este párrafo se acogieron los solicitantes cuando, el martes, intentaron legalizar la manifestación que se iba a producir ayer.

  • Bien, y ¿quién decide cuando existen “causas extraordinarias y graves”? En principio, la Delegación del Gobierno. Pero, aprovechando que estamos en época electoral, al Delegación del Gobierno (que depende de Zapatero y a quien se podían haber pedido eventuales responsabilidades, por unos o por otros, dijera lo que dijera) se inhibió a favor de la Junta Electoral, que es un órgano independiente y que, objetivamente hablando, es competente para tomar esta decisión.

  • Y la Junta Electoral de Madrid decidió, con el mejor criterio, que no existen “causas extraordinarias y graves”. Hay criterios jurisprudenciales (del propio TSJM, hace no tanto hubo una que lo citaba hablando de una quiebra) muy claros sobre que son causas extraordinarias y qué son causas graves, y la crisis económica no es una de ellas, y la proximidad de unas elecciones tampoco (de hecho se suele usar el incumplimiento de plazos para prohibir actos electorales de las marcas blancas de HB). Estar cabreado, tampoco es una causa extraordinaria y grave. Que 500, o 2.000, o 10.000 o 100.000 personas estén cabreadas y quieran decir que lo están, tampoco. Puede que para ellas sea urgentísimo y más grave que una cabezoctomía, pero en criterios objetivos y de los otros 6.350.000 madrileños no lo es, esa protesta puede esperar diez días.

Y eso es lo que dice la orden, in fine. Todo lo demás es obiter dicta, cosas que se dicen pero que no motivan la sentencia. Y, respecto al tema de si la concentración influye o no en la libertad de los votantes, tenéis que entender que la Junta Electoral lo que tiene que hacer es, ante todo, garantizar el libre ejercicio al derecho al voto. Lo pongáis como lo pongáis, diez mil tíos gritando “vota lo que quieras, pero no al PP ni al PSOE” pueden influir en la libre elección del derecho al voto. Con una viejecita que se asuste ya es bastante para que la autoridad actúe para garantizar ese derecho, y viejecitas no sé, pero ZP os garantizo que está acojonado (lo dice también el Washington Post).
El tercer argumento es el de la urgencia y gravedad de lo que está ocurriendo. Pero es que estoy de acuerdo con los argumentos de la Junta Electoral. Esto es importante, es muy importante, pero no es urgente. Ha esperado años, puede esperar diez días. Sí, es posible que pierda momento, pero si el tema es tan serio e importante no lo hará. Y, sobre todo, lo que se prohibió fue la manifestación, no la acampada. Mientras haya acampada, esto irá para alante(11), la manifestación no era tan urgente como para comprometer mis principios. Y, en cualquier caso, me daría igual, la civitas ha hablado, es el momento de ser coherente con mi condición de ciudadano y acatar la decisión, aunque no la comparta.

En fin, ahí queda eso. Yo ya sabía que alguno de mis más queridos amigos, que se dedicó en la última huelga general a impedir físicamente que los trabajadores de la EMT que querían ejercer su derecho al trabajo pudieran trabajar y que lleva con orgullo tirar huevos en esas circunstancias, tiene alma de bárbaro (aunque luego propugne un sistema dirigista, colectivista y que exige obediencia casi militar a la ley común para tener alguna esperanza de funcionar) y le quiero de cualquier forma, pero de otra gente me ha sorprendido mucho. Y como respeto y admiro mucho a muchas de las personas que fueron ayer a la manifestación, saltándose a la torera toda la legalidad vigente y encima diciendo que lo que hacían era moral, justo y bueno, me gustaría que me explicaran por qué. Porque no lo entiendo. Todo lo que veo ahora mismo es gente creyéndose que tiene derecho a ignorar una resolución judicial solo porque no está de acuerdo con ella, y eso me repatea. Así que quizá haya argumentos que se me escapan, os sistemas morales completos, coherentes y respetables que justifiquen esto y que yo puedo respetar aunque no comparta. Y quiero que me convenzan. Porque, de momento, cuando veo las imágenes de ayer solo veo a diez mil bárbaros aullantes tomando la Puerta del Sol.

Y me da rabia, porque insisto en que la idea, por lo menos la idea original, antes de que tomara tintes políticos(12), era muy buena.

Saludos,

Arthegarn___________
(1) Por “todo esto” quiero decir el movimiento de protesta que se está viviendo en este momento en España y que, a falta de un mejor nombre, llamaré “Movimiento 15-M.
(2) Mi deseo real son las circunscripciones unipersonales, es decir, que en vez de votarse por provincias a chorrocientos representantes, se vote por grupos de población (digamos cada 100.000 habitantes más o menos) a un único representante. De esa forma, en vez de votar a un montón de gente desconocida con otro montón de gente desconocida, votaríamos con nuestros vecinos a UNA persona, y sabríamos exactamente quién es nuestro representante (le hayamos votado o no) y podríamos dirigirnos a ella en concreto, y no “al partido” con la dilución de responsabilidad que implica. La relación entre representante y representado se hace personal y más cercana, imaginaos tener “el diputado de Retiro”, o “el diputado de Torrejón de Ardoz”. Es como lo hacen en EE.UU. y les va de miedo.
(3) Las circuscripciones unipersonales harían innecesaria una cámara de representación territorial. Y, en cualquier caso, el sistema que tenemos (en el que algunos diputados salen más “caros” en votos que otros) ya hace que las áreas menos pobladas estén proporcionalmente más representadas que las áreas más pobladas. En un país como España, con esta constitución, la cámara territorial sobra. Si fuéramos un Estado Federal el tema sería distinto, pero con la media tinta que tenemos, sinceramente creo que sobra. Ya me perdonará Pink...

(4) Muchas de estas ideas son muy bonitas y muy idealistas, y lo digo en serio, pero no funcionan. Otro mundo es posible, sí, pero sin este nivel de vida. ¿De verdad creéis que se puede comercializar tecnología como a la que estáis acostumbrados a estos precios sin financiación? ¿Sin bancos? Apple puede que empezara en un garaje, pero para comercializar y desarrollar sus productos necesitaron financiación, ergo a los bancos. Y, quitando excepciones así, los avances científicos y tecnológicos son producto de investigaciones grandes y caras que requieren financiación. Los bancos no son “los malos”, los bancos son necesarios. Son tan necesarios que hasta la civilización islámica ha tenido que inventar estructuras extremadamente peregrinas para obtener algo parecido, ya que el préstamo con interés está prohibido por el Corán. Otro mundo es posible, sí, pero es la vuelta al trueque.
(5) ¿Por qué os habéis metido en ese “fregao”, condenados?
(6) Lo entrecomillo porque, tal y como me llegan a mi las noticias, en realidad “organizadores” no hay. Ni líderes, ni responsables, ni convocantes, ni estructura vertical alguna. Todo parece ser muy asambleario lo cual es tan bonito como poco práctico. Honestamente opino que sin organización vertical, sin gente que dirija y gente que siga, sin liderazgo, sin gente que condense opiniones y ejerza, como poco, con autoridad (auctoritas) algo tan grande no puede durar. Pero en fin.
(7) Biggest Stick Theory, o Teoría del Palo Más Gordo.
(8) Nótese que estoy hablando aquí de la lecy común, es decir, aquella que como ciudadano, elabora de forma directa o indirecta. Quien se halla bajo una ley que se ha elaborado por un legislador que ignora absolutamente su voluntad no se haya en la posición del ciudadano, sino en la del súbdito; o aun peor, en la del esclavo.
(9) Y esto lo digo porque ya me veo venir a uno o dos…
(10) Sobre todo al volante.
(11) Va para adelante… todo lo que puede, vamos. Insisto en que hace falta organización, coordinación y un objetivo claro. Pero al menos no iba a ir para atrás.
(12) En realidad, como me apunta HK,  defender un modelo de democracia ya es una opción política, así que tintes políticos ha tenido desde el principio. Quiero decir antes de que se se pusieran a defender modelos económicos "sociales" y de izquierda que, desgraciadamente, nos excluyen a los liberales.

Tags: 15-m, actualidad, política, spanish revolution
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