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Pensamientos sobre mi vida [entries|archive|friends|userinfo]
Arthegarn

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Vade retro. [Feb. 6th, 2033|06:29 pm]
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El loco [Apr. 15th, 2014|07:55 pm]
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Más allá del natural y loable deseo de ayudar al prójimo, consolar al que sufre, alimentar al hambriento y abrigar al que pasa frío; más allá del compartir lo que se tiene, más allá de la empatía e incluso de la reprobación a quien se porta de forma avara y miserable existe un espacio tan maniqueo como miope en el que moran Robin Hood y sus alegres compañeros, en el que es bueno robar a los ricos para dárselo a los pobres y en el que la acumulación de riqueza es cuando menos sospechosa y totalmente ilegítima más allá de un umbral. En ese lugar se confunden posesión y propiedad, quien tiene algo lo hace suyo y quien lo suelta lo pierde. Todo el que tiene poco, sin importar el origen de esta escasez, tiene derecho a apoderarse de las posesiones de quien tiene mucho, sin importar el origen de esta abundancia. En ese lugar el pobre es bueno y no merece serlo, el rico es malo tampoco merece serlo y todo es así de simple. Y no hay más que hablar.

El mundo real, por supuesto, no es así; pero eso parece importar muy poco a quienes viven en ese lugar. Repiten ideas como la nacionalización de todas las viviendas propiedad de la banca y su utilización para crear una red de alquiler social para los necesitados sin darse cuenta de que ejecutar semejante medida nos llevaría a un colapso financiero y una crisis inimaginablemente peor que la que estamos viviendo ahora. Y cuando alguien mejor informado y capaz de ver más lejos intenta, no sacarles de su error, ya que el objetivo de estas acciones es solucionar un problema inmediato y ese objetivo se cumple, sino hacerles ver las consecuencias a largo plazo de sus propuestas, hacen oídos sordos a esa información cuando no toman esas proverbiales gafas contra la miopía y las estampan con fuerza contra el suelo porque, simplemente, no quieren saber. Quieren seguir viviendo en su ordenado universo de buenos y malos en el que nadie es mejor que nadie y en el que, por lo tanto, si alguien tiene más que otro no puede merecerlo.

Las consecuencias de esta visión, o más bien falta de visión, del mundo, son apabullantes. En primer lugar, el desconocimiento del mundo que les rodea lleva a esta gente a cometer errores de la misma forma que lo haría un ciego. Toman decisiones basadas en información incompleta que, precisamente por esto, suelen ser erróneas lo que les lleva a tener que sufrir las consecuencias de esos errores. Debido a su incapacidad, sea voluntaria o forzosa, de percibir las consecuencias a medio o largo plazo de una acción, no son capaces de planificar para el futuro, ni entienden el afrontar el sacrificio que supone la inversión ya que los eventuales beneficios de esa inversión están demasiado lejos para ser vistos, son demasiado teóricos para ser tenidos en cuenta. En su ansia por solucionar el problema inmediato del hoy hipotecan sin darse cuenta el mañana y cuando el mañana se convierte en hoy y los problemas son mayores no ven su responsabilidad en la situación sino solo el hecho de que tienen menos que ayer. Juegan al ajedrez de la vida jugada a jugada, considerando solo la posición de las fichas en el tablero en cada turno y, cuando llega el jaque, son incapaces de entender de donde ha salido y llegan a la conclusión de que el adversario ha tenido que hacer trampa.

Hay tantos ejemplos en la España de hoy en día de esto que describo que enumerarlos sería inútil. Al último mem de Facebook que he mencionado se suman los que quieren subir el techo de deuda mientras reclaman el derecho a no pagarla, los que entregan viviendas públicas a los que se manifiestan ante su sede quitándosela a quienes no se manifiestan pero llevaban meses esperando y los que abogan por nacionalizar el contenido de los graneros para repartirlo al pueblo hambriento sin escuchar a quienes dicen que ese grano es la simiente de la próxima cosecha hacer eso condena a toda la sociedad a la muerte en unos meses.

Y yo estoy cansado, tan cansado de ir haciendo gafas para verlas pisoteadas que lo máximo a lo que puedo llegar ya es a escribir esta nota manifestando mi tristeza. Porque me preocupo por mi prójimo mucho más de lo que debiera, y ver como conscientemente se ponen sus orejeras y repiten sus mantras y salmodias me entristece. Porque sé como acaba todo y no es nada bonito.

Allá vosotros, qué queréis que os diga. Yo ya no tengo más fuerzas para intentar explicaros la estrategia en el ajedrez y por qué comerse ese peón es mala idea aunque esté desprotegido. Haced lo que queráis. Jugad a las damas. Pero por mucho que creáis que estáis jugando a las damas, esto es ajedrez. Y así son las reglas.

Un saludo,

A.

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Memoria y balance de 2013 [Dec. 30th, 2013|05:32 pm]
Se acerca el fin de año y, una vez más, siguiendo la tradición inaugurada por mi hermana Zalasa, llega el momento de hacer balance del año que acaba y propósitos para el año nuevo.

Propósitos que me marqué para 2013:
  • Seguir con la política de ver más a la gente que quiero, Incumplido, en parte porque me robaron el coche a principios de año y no he tenido la movilidad que esperaba. Lo que más rabia me da es no haber organizado la quedada de La Aventura.
  • Hacer ejercicio: Incumplido, en parte porque dejé Vestas y me quedé sin gimnasio
  • No beber nada que no sea vino con la cena: Incumplido, pero tengo que decir que estoy muy orgulloso porque me he quedado muy cerca y el objetivo era muy ambicioso.
  • No agarrarme ni una curda en todo el año. Incumplido, pero una vez más solo han sido dos o tres, lo cual para mi está espectacularmente bien.
  • Escribir más. Horriblemente incumplido. Este es el duodécimo artículo del año, he escrito uno por mes y quería escribir uno por semana. De pena.
  • Arthegarn punto com. Algo se ha hecho gracias a mithur . Ahora me lo está mirando Nelson a ver qué se puede hacer...</lj>
  • Ahorrar por encima del 15% de mis ingresos netos. No cumplido, pero por un 1%.
  • Dejar Vestas e irme a otro sitio donde me paguen más y tenga más proyección: Superado. Superadísimo, diría yo. Ver la sección de cosas buenas.
  • Minimizar las incertidumbres administrativas del Gastrochigre. Superado. O algo. Desde luego, ya no hay incertidumbre administrativa alguna...
  • Ser padre. Incumplido, pero bueno. Ya caerá.
Cosas buenas de 2013:
  • Garmr. Me encanta mi nueva empresa, mi nuevo jefe y mi nueva posición. Independientemente de estar cobrando un 25% más que en Vestas, estoy como loco de contento por haber vuelto a la élite profesional que dejé cuando me fui de Clifford Chance, de echarle todos los días diez horas y fines de semana porque me da la gana y llegar a casa cansado pero orgulloso. Mucha gente me ha dicho que me ve más delgado. En realidad no lo estoy, lo que pasa es que estoy más contento y se me nota en la cara.
  • Mi nuevo trabajo, que no es lo mismo que mi nueva empresa. En mi nuevo puesto he pasado de ser una fotocopiadora bilingüe glorificada a tener un puesto de auténtica responsabilidad, a tener iniciativa y capacidad de decisión (aunque sea delegada); a que consejeros delegados y directores generales pidan reuniones conmigo; a que me den la inefable Blackberry (ya la odio), el portátil, la tarjeta de crédito, la plaza de garaje en el centro y a que me monten un puesto de trabajo en casa para cuando trabajo desde aquí. Nada más llegar mi jefe decidió darme cuerda a ver si me ahorcaba y aquí seguimos, él dándome cuerda, yo sin ahorcarme, y los dos tan contentos.
  • Haberme ido de Vestas,que una vez más no es lo mismo que lo anterior. Mientras estaba allí pensaba que, quitando a algún imbécil redomado, la cosa no estaba mal. Pocas semanas antes de irme me di cuenta de cómo era la gente en realidad (con honrosas excepciones) y, por lo que he hablado con quienes se han quedado allí, las cosas no hacen más que empeorar. La falta de excelencia reinante me estaba acogotando y yo no me daba ni cuenta; y es que un mediocre puede estar trabajando con uno de los mejores de España en lo suyo y no solo no darse ni cuenta, sino reírse de él. Pues mira, your loss, my gain.
  • Ana, que me sigue queriendo. Haber superado cum laude la prueba de irnos a vivir solos en pareja.
  • Mi familia y mis seres más queridos siguen bien, felices, animosos, con salud, con trabajo los más que los menos y más tiempo que no y de general buen rollo. No news, good news, pero es que hay que incluirlas entre las buenas noticias.
  • Londres. Me encanta esa ciudad, cada vez que voy me gusta más, y este año he podido ir cinco veces; la mayoría de ellas pagadas por la empresa.
  • Evolucionar con mis amigas y amigos. Cambiar y adaptarme con ellos pero siguiendo siendo nosotros, conocer algunos nuevos de todas las edades, poder hablar y conversar y discutir y crecer y disfrutar de las mañanas y las tardes, además de delas noches.
  • El autocontrol. Este año ha supuesto la prueba de que soy capaz de obligarme a cambiar mis rutinas para dejar las más dañinas y adquirir otras más saludables. Ver que puedo hacer ejercicio regularmente, o beber menos, o hacer dieta, o lo que sea.
  • El tío Mike en particular y los Delos en general. Este año les he visto mucho más que otros, he podido profundizar en la relación con esa parte de la familia y llevármelos de copas y tal, y la verdad es que me lo paso muy bien y disfruto mucho. Cada uno a su manera son gente muy maja.
  • El papa jesuita aunque no haya tenido nada que ver con ello. Vale y, además, el hecho de que ya casi no me duela el corazón cuando pienso en Dios.
Cosas malas de 2013:
  • El “cierre” de mi “relación abierta”. Darme cuenta de que, en contra de lo que yo pensaba, mi relación era un helado de vainilla con una especie de cláusula de escape digna de un chiste de físicos. Y enterarme dos semanas antes de mi cumpleaños, para el que estaba preparando un fiestón del que se hubiera hablado durante una década.
  • El robo de mi coche. LOS robos de mi coche, de hecho, porque primero me lo robaron, apareció, me gasté varios miles en arreglarlo y al mes me lo volvieron a robar.
  • El cierre del Gastrochigre, con el que se van, además de la ilusión y el trabajo de HK y compañía, los ahorros de cinco años y un crédito que pedí para ampliar capital; eso sin contar la parte de Ana.
  • El despido de Ana en octubre de un trabajo que le gustaba y en el que era feliz.
  • La recaída en una enfermedad muy complicada de un amigo mío muy querido y su inicial desánimo aunque luego le haya echado cojones.
  • La marcha de Cribby a Estados Unidos. Otros amigos también han emigrado este año (notablemente Haplo) pero están mucho más cerca y si les echo de menos me puedo plantar ir a verles un fin de semana. Lo de Cribby me da muchísima rabia y, como ya he dicho alguna vez, salir por el centro de Madrid sabiendo que no te vas a tropezar con ella de casualidad… está bien pero no es lo mismo.
  • La mala gestión de mi tiempo libre que me ha llevado, entre otras cosas, a leer poquísimo y a escribir todavía menos mientras que me he tirado, por ejemplo, horas y horas y horas enganchado al Game of Thrones: Ascent.
  • El nihilismo que está empezando a impregnar mi psique y del que no he hablado con nadie que me haya querido escuchar. Mi falta de capacidad para manejar el materialismo y mi dificultad para encontrarle un sentido a la vida si no existen realidades trascendentes (i.e. sobrenaturales). La repetición en mi cabeza muchas noches, de forma espontánea, cuando me estoy quedando dormido, de las frases “todo es mentira” y “en realidad nada importa” (sobre todo de la primera). La verdad es que me parece un pésimo sustituto del Padrenuestro…
Propósitos para 2014:
  • Ir a ver a Zalasa y Jotapé a Costa Rica.
  • Hacer ejercicio 200 de los 365 días.
  • Cumplir rigurosamente mi plan de adelgazamiento ligado al alcohol que ensayé en 2013 y que tan buen resultado me ha dado (Básicamente: no puedo beber alcohol si pero más de 73 Kg, sólo vino con las comidas si pero más de 72, lo anterior pero incluyendo cerveza y tapeos, aperitivos, coñac tras los cenorrios, etc. si peso más de 71; lo anterior más cerveza hasta la medianoche si pero más de 70 y lo que quiera si peso menos de 70).
  • Escribir más.
  • Leer más
  • Ahorrar por encima del 20% de mis ingresos netos.
  • Montar una Noche de Walpurgis que tiemble el Misterio.
  • Aunque no depende totalmente de mi, ser padre.
Veremos como se da todo. De momento, felices fiestas, y feliz 2014 a todos.

Abrazos,

Arthegarn
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La valija diplomática de Gibraltar [Nov. 27th, 2013|01:36 pm]
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El día 22 se produjo un, tan supuesto como mediático, incidente internacional entre el Reino de España y el Reino Unido de la Gran Bretaña y el Norte de Irlanda. De acuerdo a los medios de comunicación internacionales (e incluso a algunos españoles que hasta se han enterado) la Guardia Civil, en la frontera con Gibraltar, habría abierto y registrado una inviolable valija diplomática que salía del Peñón, en flagrante violación de la Convención de Viena. Como respuesta, el Reino Unido ha emitido una nota verbal diplomática de protesta, y ha aprovechado la coyuntura para, como tan bien sabe hacer, difamar a España ante la comunidad internacional(1) y acrecentar su leyenda negra. Pero, como en el caso de la leyenda negra, ¿qué hay de realidad en todo esto?

Si nos remitimos a los hechos tal y como los cuentan los medios que los cuentan (o sea los españoles, los internacionales no narran los hechos en detalle sino que saltan a la conclusión de que España ha abierto una valija diplomática) resulta que un Guardia Civil, en la frontera con Gibraltar, habría advertido algo sospechoso en unas sacas de correspondencia, al menos una de ellas precintada como valija diplomática, y las habría abierto para inspeccionarlas. Las tales sacas provenían de la oficina del Gobernador de Gibraltar y estaban siendo transportadas a través de la frontera terrestre por un servicio ordinario de mensajería (o sea, NACEX o UPS, por ejemplo).

Bien, ¿constituye esto una violación de la Convención de Viena? ¿Ha cometido el Reino de España un gravísimo acto de ofensa diplomática, tratando al Reino Unido de un modo que ni Palestina trata a Israel, ni la Unión Soviética a Estados Unidos en los peores años de la Guerra Fría? Pues no. Porque hemos tenido mucha suerte, pero no. A la hora de la verdad todo parece indicar que el incidente es debido a un guardia civil que, simplemente, no se dio cuenta del precinto de las sacas, en lo que se conoce como un error honesto, una metedura de pata, un “Oh, mierda, he abierto lo que no debía, el sargento me va a matar”; hábilmente utilizado por los eficientísimos servicios de propaganda británicos para escalarlo a incidente internacional y meter presión sobre España con el asunto de Gibraltar. Pero esta vez, al menos esta vez, parece que la suerte ha venido a rescatarnos porque técnicamente , por muy precintadas que estuvieran las sacas, no son valija diplomática.

Me explico. Las misiones diplomáticas (en adelante, las “Embajadas”, aunque técnicamente no tengan que ser embajadas) y el correo que emiten y reciben están reguladas por Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 18 de abril de 1961. Esta convención define lo que es una Embajada, los requisitos que tiene que cumplir un embajador para ser considerado como tal, y en su artículo 27 habla del correo y la valija diplomática y los requisitos que tiene que cumplir para ser considerada como tal. Uno de estos requisitos es que la valija tiene que tener su origen o destino en una embajada(2), ya que lo que está protegido por la convención es la comunicación entre la misión diplomática y su gobierno. Como la saca salía de la oficina del Gobernador de Gibraltar(3) y el Gobernador de Gibraltar no es un diplomático, la saca en cuestión no tiene la condición de valija diplomática. Independientemente de que el Gobierno Británico le ponga una cinta verde que ponga “Diplomatic Bag”; una valija diplomática no lo es porque lo diga el estado emisor y punto, tiene que tener ciertas características y este envío no las cumplía(4)

Por si no queda claro, voy a intentar explicarlo como si no tuvierais ni idea de Derecho Internacional:

  1. Los sujetos del Derecho Internacional Público (es decir, los que están afectados por esta rama del derecho) son los estados soberanos. Los estados soberanos son aquellos que gozan de soberanía, es decir, de poder normativo absoluto en sus territorios y sobre sus nacionales. El Derecho Internacional Público regula las relaciones entre estados soberanos.
  2. Debido al carácter soberano de los Estados, estos solo están obligados por aquellos tratados internacionales que acepten suscribir. Si, por ejemplo, Japón no firma la Convención de Ginebra sobre el trato de prisioneros de guerra, no está obligado por la Convención de Ginebra y el coronel Nicholson no va a conseguir que esté obligado por ella por mucho que se la enseñe al coronel Saito. Es el argumento “Yo no he firmado eso nunca, oiga”.
  3. Del mismo modo, los estados parte en un tratado solo están obligados por ese tratado ante otros estados que también sean parte de él. Exactamente por la misma razón por la que Nicholson no puede exigirle nada a Saito, si la situación fuera a la inversa Saito no podría exigirle nada a Nicholson. Es el argumento “Yo no he firmado nada con usted sobre esto, oiga”
  4. La Convención de Viena es parte del Derecho Internacional Público. Prueba de ello es que sus firmantes son estados soberanos de acuerdo incluso a la primera frase de su preámbulo (”Los Estados Partes en la presente Convención…”).
  5. La Convención de Viena regula la existencia y régimen de misiones diplomáticas, incluyendo el régimen de la valija diplomática.
  6. Gibraltar puede ser un estado soberano o no serlo. Entre nosotros, no lo es, pero he tenido ciertos argumentos que apoyan que el envío es valija diplomática porque el Gobernador de Gibraltar es una especie de embajador del Reino Unido ante Gibraltar y quiero analizar ambos casos para dejar claro que el peculiar estatus de Gibraltar es irrelevante en todo este asunto, porque:
    • 6.a.- Si Gibraltar no es un estado soberano y es parte del Reino Unido, Reino Unido no puede tener una legación diplomática ante Gibraltar porque las legaciones diplomáticas, cuyas valijas están protegidas por la Convención de Viena, se tienen entre estados soberanos. Vuelvo al preámbulo de la convención que claramente habla de los estados partes en la misma. Ante algo que no es un estado (lo que es más, un estado parte) puedes tener cualquier tipo de representación, pero no una misión diplomática cubierta por la Convención de Ginebra porque la Convención de Ginebra solo se aplica entre estados (parte). De acuerdo con esto, si Gibraltar no es un estado soberano, el Gobernador de Gibraltar no puede ser un diplomático de Reino Unido ante Gibraltar porque las misiones diplomáticas solo se tienen entre un estado emisor y un estado receptor, ergo su correo no está en ningún caso protegido por la Convención de Viena.
    • 6.b.- Si Gibraltar fuera un estado soberano, lo que permitiría que Reino Unido tuviera embajadores ante él, resultaría que no sería firmante de la convención de Viena (ver la lista de países suscriptores de la Convención de Viena), con lo cual no está ni protegido ni obligado por la misma. Así pues:
      • 6.b.1.- Si la valija interceptada estaba supuestamente cubierta y protegida por la soberanía de Gibraltar, no se aplica el Convenio de Viena porque Gibraltar no es parte, y
      • 6.b.2.- Si la valija interceptada estaba supuestamente cubierta y protegida por la soberanía del Reino Unido (de acuerdo a la cláusula de terceros países), tampoco está protegida por el Convenio de Viena porque, como Gibraltar no es miembro de la Convención de Viena, que es la que define y protege las Embajadas, Reino Unido no puede tener una Embajada ante él protegida por este tratado ya que esas se tienen solo entre estados contratantes. Si Reino Unido reconociera la soberanía de Gibraltar (cosa que, insisto, no hace) no podría tener ante Gibraltar una misión diplomática cubierta por la Convención de Viena porque Gibraltar no es parte de la Convención de Viena, ergo a efectos del tratado lo que tuviera ahí no sería una misión diplomática. Ergo la saca en cuestión, al no proceder ni ir destinada a una Embajada no tiene consideración de valija diplomática.(5)

Esto por aquello de la divulgación, para que tengáis información técnica al respecto del incidente y para que, en la medida de lo posible, mitiguéis los siempre exitosos intentos de mis admirados británicos para acrecentar la Leyenda Negra de España. Porque, por mucho que les admire, la verdad es la verdad y me debo mucho más a la verdad que a mis anglofilias. Y, la verdad, porque ya tenía el 90% escrito a base de discusiones en Facebook…

Un saludo,

Arthegarn_________________
(1) Por supuesto, el hecho de que los británicos sepan difamar tan bien a España y que lleven haciéndolo casi impunemente y con tantísimo éxito desde el siglo XVI lo único que hace es incrementar mi admiración por ellos. Que nadie confunda este artículo con una pataleta españolista y antibirtánica, si a mi mañana me ofrecieran la ciudadanía británica renunciaría a la española tan deprisa que los fotones acabarían en la cuneta preguntándose quién es ese loco que les ha adelantado de esa manera.
(2) Insisto en que estoy utilizando “Embajada” en el sentido de “misión diplomática como está regulada en la Convención de Viena”, no de acuerdo a su definición de diccionario. En este sentido técnico, por ejemplo, “Embajada” incluiría el domicilio privado del jefe de misión y cosas así. No es que sea terriblemente relevante, pero lo reitero por si acaso.
(3) Muy importante: no confundir al Gobernador de Gibraltar con el Ministro Principal de Gibraltar. El Ministro Principal, el infamous Fabian Picardo, es el jefe del Gobierno de Gibraltar, elegido democráticamente entre los gibraltareños (para entendernos: el Alcalde-Presidente de Ceuta), mientras que el Gobernador de Gibraltar es el representante de la Reina en Gibraltar, una especie de virrey con las atribuciones típicas que tienen los reyes hoy en día: nombrar al Ministro Principal una vez que le han votado, supervisar la justicia y cosas así.
(4) Además, por cierto, la valija diplomática tiene que ser transportada por un correo diplomático con documentación que acredite su condición y la de la valija diplomática como tales, y algo me dice que el tipo de UPS que llevaba la saca no tenía la condición de correo diplomático…
(5) Como sé que eso me ha quedado bastante denso voy a poner un ejemplo práctico y real. El correo entre el Gobierno de Guatemala y su misión diplomática en la República de China (Taiwan, vamos) no es valija diplomática ya que, aunque Guatemala sea firmante de la Convención de Viena, Taiwan no lo es; y el hecho de que Guatemala reconozca unilateralmente la independencia de Taiwan y considere que su embajada allí tiene consideración de misión diplomática no quiere decir que esté protegida por la Convención de Viena ni que la República Popular de China (China, vamos) no vaya a echarle mano a esas sacas en cuanto pueda. Por mucho que Guatemala les ponga un sello verde, no están protegidas por la Convención ya que a efectos de la misma lo que Guatemala tiene en Taiwan no es una embajada porque Taiwan no existe a efectos de ese tratado. Así pues el correo que sale de ahí no tiene consideración de valija diplomática.

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La basura y el 15-M [Nov. 20th, 2013|03:07 pm]
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Más allá de todas las consideraciones políticas, económicas, sobre si la alcaldesa ha actuado bien o mal o todo lo contrario, sobre si el vandalismo estercolizante está moralmente justificado o sobre si este país necesita una Ley de Huelga, más allá de la suciedad en la que hemos estado viviendo los vecinos de Madrid durante estos días, para mi la huelga del servicio de recogida viaria de basuras lo que ha supuesto es el solemne certificado de defunción del 15-M como movimiento ciudadano.

Cuando el movimiento abandonó, finalmente, la Puerta del Sol, anunció que se trasladaría a los barrios para seguir con sus actividades desde ellos. Yo mismo estuve en las primeras reuniones del 15-M de mi barrio que, aun estando algo menos polarizadas que la extrema izquierda anarco-sindicalista que capitalizaba las asambleas de Sol (entre otras cosas porque volvía a haber vecinos "de a pie", es decir gente con sentido común), seguían destilando un aroma anarco-progre que yo suponía que no llevaría a nada bueno. Y a nada ha llevado, ni bueno, ni malo.

Pocos problemas ciudadanos se han presentado en la ciudad de Madrid como el que hemos vivido estas semanas. Si verdaderamente hubiera existido un movimiento ciudadano con un mínimo poder de convicatoria(1), ese hubiera sido el momento de ponerse en marcha y organizar a los vecinos para recoger las basuras entre ellos. Porque, aunque todos respetemos el legítimo derecho de los trabajadores a hacer huelga, lo que no tenemos por qué soportar es que nos obliguen a vivir entre basura y suciedad(2); opinión que yo creo respaldada por una inmensa cantidad de los vecinos de Madrid, sea cual sea su credo político o el barrio en el que vivan. Pero, a pesar de existir la necesidad y la oportunidad de organizar a los ciudadanos, a los vecinos, y de poner orden allí donde los poderes públicos no podían o no querían ponerlo, nada se ha hecho.

¿Y por qué? Solo puede ser por dos razones: por falta de voluntad o por falta de capacidad. O porque no se quiere, o porque no se puede. Si lo que queda del 15-M no ha querido movilizarse para convocar a la ciudadanía para limpiar este desaguisado es que está tan politizado que, definitivamente, ya no es lo que era (en realidad nunca lo fue, pero entendéis lo que quiero decir). Y si no ha podido hacerlo es que tiene menos apoyo que un torero en una convención de Greenpeace.

Dentro de seis meses estoy convencido de que alguien aparecerá por ahí a organizar el cuarto aniversario del 15-M y a intentar salir en las noticias y a hablar del cambio que necesita este país y bla, bla, bla. Y entonces será el momento de preguntarle a esa gente dónde estaba la semana que Madrid fue un estercolero. La verdadera ciudadanía no se demuestra con grandilocuentes palabras declamadas en el Parlamento, el Ateneo, o la Puerta del Sol, se demuestra solucionando los problemas de tu comunidad, recogiendo las cacas de tu perro (incluso aunque no sea tuyo) y , sobre todo, recogiendo además las cacas de otro perro que no tienen nada que ver con las del que paseas pero que resulta que estaban al lado y, total, al fin y al cabo, qué cuesta hacer bien las cosas y mejorar la ciudad y el entorno en el que vivimos. Y, para eso, no podemos contar con el 15-M. O como se llame ahora.

En fin, era de esperar.

Arthegarn_____________________
(1) Que, por supuesto, existe y son los de siempre. La parroquia de al lado de mi casa montó el sábado pasado una recogida de basura de los bloques y el parque próximos (yo no me había enterado de nada pero cuando les vi recogiendo y embolsando bajo la lluvia me uní a ellos sin preguntar), y habían organizado para este fin de semana una recogida general de todo el barrio por equipos.
(2) En un 90%, suciedad esparcida dolosamente por miembros de los sindicatos convocantes de las huelgas que, como siempre, confunden el legítimo derecho a no trabajar para hacer presión contra el empleador en un conflicto laboral con tener carta blanca para portarse como unos vándalos y obligar al resto de sus conciudadanos a sufrir incomodidades del más diverso tipo .

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Todo lo que era Sólido [Sep. 25th, 2013|08:26 pm]
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No recuerdo cuándo uno de mis escasos pero notorios amigos inteligentes y de centro-izquierda(1) me recomendó Todo lo que era Sólido, de Muñoz-Molina. “Tienes que leerlo”, me dijo, imperativo como nunca se pone(2). Así que, confiando en su buen criterio, lo encargué un par de días después en Amazon, y en mi estantería durmió durante meses el sueño de los justos mientras yo luchaba con Cycles of Time en los escasos ratos libres que me deja mi nuevo trabajo(3). Pero como todo llega a quien sabe esperar, a mediados de agosto y necesitado de descansar por un tiempo del vértigo que me dan algunas de las ideas de Penrose (4), lo recuperé de su estantería y me puse a leerlo, un tanto distraído, y un tanto porque mi amigo no pudiera acusarme de lector de un solo libro.

Todo lo que era Sólido es un libro de ensayo histórico-político que recoge las reflexiones del autor sobre la actual crisis política e institucional española. Formalmente, la narración se divide en unos cinco artículos más o menos enlazados entre sí, escritos en primera persona (en muchos casos del plural) y que narran vivencias y observaciones del autor, así como el trabajo de investigación realizado para escribir el libro. Muñoz-Molina se presenta como un andaluz de medio rural, clase media-baja y (al menos en su juventud) “de izquierdas”. Y esto es lo primero que me resulta interesante, leer la historia desde el punto de vista de alguien lúcido e inteligente de la generación de mis padres (la que vivió conscientemente el final de la dictadura, la transición y el primer felipismo), pero de izquierdas. Porque, aunque mis padres son demasiado inteligentes como para ser calificados como “de izquierdas” o “de derechas”, el hecho es que a excepción de las elecciones del 86 en las que mi padre votó a Felipe González (mi madre, mucho más acertada en mi opinión, votó a Roca) no recuerdo jamás que hayan votado a la izquierda de a Adolfo Suárez. Si a eso añadimos que mis abuelos estuvieron en el bando de los ganadores y que uno de ellos era camisa vieja(5) no me hago ninguna ilusión sobre la objetividad o completitud (6) de mis informaciones de primera mano sobre la guerra y el antiguo régimen. Pero a lo que estamos.

El libro intenta responder a las preguntas “¿qué nos ha pasado? ¿cómo hemos podido llegar hasta aquí?” que se hace todo aquel español con verdadera conciencia política y ciudadana y desde mi punto de vista lo consigue espléndidamente. El autor crea una narrativa(7) que conecta las ideas, las emociones y los hechos en una historia comprensible que explica cómo de un país austero, digno y trabajador como éramos hace treinta o cuarenta años, hemos acabado así; cuáles fueron los errores que se cometieron y por qué fue tan fácil caer en ellos, cuales son las carencias de nuestra ciudadanía y por qué una vez creado el monstruo de la partidocracia dominante (en el sentido en que los partidos exigen políticos sumisos) nos va a ser tan difícil acabar con ella. Como pasamos de la austeridad al despilfarro, del escrupuloso respeto de la ley a la justificación de su inobservancia, de la corrupción escasa y perseguida la generalizada e impune, y como lo hicimos todo con los ojos bien abiertos y sabiendo que lo estábamos haciendo, pero totalmente convencidos de que hacíamos bien y desoyendo a los tres o cuatro españoles lúcidos y honrados que protestaban tildándolos de anticuados, fachas o lo que es peor, aguafiestas.

Y yo coincido en el análisis de la historia y de la sociedad que hace, que no os voy a resumir para no pisároslo. Esto no quiere decir que esté totalmente de acuerdo con todo lo que dice, por supuesto. Como ya os digo el autor tiene una posición de izquierda inteligente que y respeto pero no comparto, y que permea todo el libro, supongo que haciéndolo particularmente fácil de leer para gente que comparta sus ideas. Por ejemplo, en las desiderata finales, cuando habla de lo que España necesita e intenta motivar al lector, entre llamadas a la conciencia ciudadana, al respeto a la legalidad y a la profesionalización de la administración, dice también:


  • Hay que defender sin timidez ni mala conciencia el valor de lo público, que lleva tantos años sometido obstinadamente al descrédito, a la interesada hipocresía de los que lo identifican siempre con la burocracia y la ineficiencia y celebran por comparación el presunto dinamismo de la empresa privada, y a continuación aprovechan contratos públicos amañados para enriquecerse, y renegando del estado saquean sus bienes y se quedan a bajo precio y a beneficio de unos pocos lo que había pertenecido a todos, lo mismo una red de trenes que el suministro de agua de una ciudad, el patrimonio común convertido en despojos.”

Se le ve el plumero a Antonio Muñoz-Molina, y probablemente se le ve porque no hace demasiado esfuerzo en ocultarlo. Ni falta que le hace: el libro es bueno, inteligente y sincero y hasta un irredento liberal como yo(8) puede disfrutar de él y permitirle al autor de vez en cuando un acercamiento del ascua a su sardina, que al menos es claro y honesto en vez de sibilino y demagógico como por desgracia suele ser habitual.

En definitiva, una magnífica lectura. Me ha recordado muchísimo al espíritu inicial del 15-M, ese impuso reformista y regenerador que durante tres o cuatro días nos dio la esperanza de que la gente honrada, decente, trabajadora y con principios y sentido común podría volver a la política… antes de que le pasara, a otro nivel, exactamente lo mismo que le pasó a España y que tan bien describe este libro. Así que si queréis saber que fue, y aprender cuales fueron los errores de la buena gente de la transición para no volver a repetirlos, ya lo estáis leyendo.

Saludos a todos,

Arthegarn___________.
(1) Lo curioso es que no recuerdo quien fue ese amigo. Sé que no fue Accolon, que si fuera de centro-izquierda sería porque está entre Trostki y Bakunin. Durante bastante tiempo creí que había sido el Profesor Ignatius, hasta que él mismo me dijo que no se lo había leído. Me decanto últimamente por Andrés de la Quadra-Salcedo, gran tipo que dice cuando habla de mi que “tiene una confusión política importante: cree que es de derechas”. Pero si quien me lo recomendó está leyendo esto, por favor que se manifieste.
(2) No me hace falta recordar quién fue para saber que nunca se pone imperativo: es una característica común de quienes tienen la etiqueta “amigos inteligentes de centro-izquierda”, probablemente para diferenciarse de los gritones, demagogos y todovalistas de la izquierda menos centrada y mucho menos inteligente.
(3) No sé si os habréis dado cuenta, pero antes publicaba una reseña literaria cada mes. Desde que entré en Garmr, hace ya seis meses, creo que este es el primer libro que me termino.
(4) Lo de considerar el big bang un modelo de transición suave entre un espacio-tiempo y otro, ambos gobernados por ecuaciones distintas pero semejantes y (sobre todo) relacionadas determinísticamente entre si da auténticas nauseas.
(5) Uno de los mejores y más brillantes hombres que he conocido jamás, al que Franco no le gustaba un pelo y que decía de él que había tergiversado y manipulado el ideario de José Antonio en provecho de su régimen, para destruir Falange y crear “ese engendro” llamado FET y de las JONS.
(6) Aunque no dude de su veracidad. Si en España con este tema la gente se diera cuenta de la diferencia entre que algo sea cierto y que sea toda la verdad (o, ya que estamos, si a la gente se la diera un ardite conocer la Verdad) haría tiempo que habríamos enterrado el hacha con este asunto.
(7) Tengo que escribir un artículo sobre la narrativa en nuestras vidas. Últimamente he llegado a la conclusión de que la realidad no es sino una alegoría, una fábula, un cuento que nos contamos a nosotros mismos para encontrarle sentido a las cosas, y que es esa capacidad de reducir la realidad a un cuento la que nos distingue de los animales. Pero en otro artículo.
(8) Por cierto que dedica varios párrafos a elogiar a los liberales y a añorar su desaparición del espectro político español.

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Apuntes sobre economía, demagogia y la crisis que no caben ya en Facebook [Aug. 17th, 2013|09:27 am]
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El texto que sigue es una respuesta a mi querido amigo vonlugger a sus comentarios en el marco de una discusión en Facebook que empezó por comentar que la prima de riesgo había bajado de 250. Recomiendo leer antes la discusión, que es relativamente corta y enmarca este texto que reproduzco proque contiene ideas que creo que pueden ser de interés general.

"A ver, por puntos.

1.- Todo esto ha empezado por tu uso del término “libertades sociales”, que no existe, y que como no existe no se puede recortar. Existen los derechos sociales y existen las libertades públicas, que son dos cosas que no tienen nada que ver entre sí y que, como existen, sí se pueden recortar, pero no las “libertades sociales” así que tengo toda la razón al decir que no se pueden recortar. Llamemos a las cosas por su nombre.

2.- Dicho esto, por supuesto que tanto las libertades públicas como los derechos sociales se pueden recortar.

3.- Recortar la inversión en derechos sociales no es recortar los derechos sociales, es recortar la inversión en derechos sociales. Recortar los derechos sociales sería, por ejemplo, quitar de la Constitución el derecho a la vivienda digna. Una vez más, llamemos a las cosas por su nombre, que es lo que ha motivado esto.

4.- Por otro lado no entiendes la regulación de los derechos en la Constitución en absoluto. La Constitución tiene dos tipos de derechos: los derechos fundamentales (a la vida, a la integridad física, a la propiedad privada, etc.) que son exigibles al Estado, y los llamados "derechos sociales" que simplemente son criterios orientadores de la política del Estado. Es decir, el Estado debe orientar sus políticas para que todos los ciudadanos puedan tener una vivienda digna, pero eso no quiere decir que los ciudadanos tengan derecho a una vivinda digna, ni a un trabajo, ni a nada de eso. Me puedes decir que el Estado no tiene mucho éxito llegando a esos objetivos y podemos discutirlo, pero es fundamental que entiendas que el ciudadano español NO TIENE dercho al trabajo, ni a la vivienda, ni a nada semejante. El Estado no tiene el deber de proporcionar esos bienes y servicios.

Imagina que nos juntamos cuatro y nos compramos un coche. Primero, llegamos al acuerdo de cuándo va a poder usar el coche cada uno y luego decidimos que la verdad es que nos gustaría que el coche fuera negro en vez de rojo y que, en la medida de lo posible, vamos a intentar ir pintándolo de negro. Si a mi me toca usar el coche los martes tengo derecho a usar el coche los martes y puedo exigirle a quien lo tenga que me lo dé (eso serían los derechos fundamentales). A lo que no tengo derecho es a exigirle a nadie que pinte el coche de negro porque el acuerdo no es ese, y no tiene nada de “ruin” no poder exigírselo, ni es nadie ruin por negarse a hacer lo que no le corresponde. No hace falta empollarse la CE (basta leérsela una vez) para darse cuenta de que los derechos fundamentales están todos bajo el título “de los derechos fundamentales y las libertades públicas” y los sociales bajo el perfectamente aclarador título “de los principios rectores de la política social y económica“.

5.- Vamos con los “servicios de mierda” que ofrece el Estado. Esto tiene tres vertientes y voy a intentar explicarme con el ejemplo de la sanidad (pero es perfectamente aplicable a la justicia o a lo que quieras).


  • Primera: la relatividad. Todo es una mierda, o todo es maravilloso, dependiendo de con qué lo compares. Si comparas la asistencia sanitaria pública básica con la clínica Rúber, es una mierda; si la comparas con la asistencia sanitaria pública básica en Estados Unidos (o en Reino Unido, y si quieres hablamos del Congo a ver qué es un “servicio de mierda” en términos absolutos y objetivos) es una puta maravilla. El problema, y que lo digan los emigrantes, es que en España la gente no sabe lo que tiene con la sanidad pública (por ejemplo) porque solo sabe sacarle pegas y compararse con quien tiene más.

  • Segunda, la profesional: ni el Estado, ni nadie en absoluto, puede dar a todo el mundo lo mejor, porque está en el propio significado del término “mejor”. “Mejor” es un término comparativo. Si asignamos el calificativo (por ejemplo) de “mejor profesional” al top 10% de los profesionales en su sector, eso quiere decir que los “mejores profesionales” solo van a poder atender al 10% del mercado. Como vivimos en una sociedad libre, ese 10% de “mejores profesionales” puede atender a quien quiere y va a atender a quien le pague más, o sea al 10% de la población que le ofrezca más, pero lo importante es que: (i) es IMPOSIBLE que los mejores profesionales (el 10%) atiendan a TODO el mercado (el 100%) y aunque fuera posible se podría hacer un ránking de mejor atención que ya incluiría otros factores (que se yo, proximidad del hospital al domicilio) y que una vez más diría que unos reciben “mejor” asistencia que otros. Lo mejor y lo peor van a existir siempre y eso es parte de la naturaleza de la vida, y lo mejor es siempre más caro, más costoso, que lo peor, porque está en mayor demanda. Eso es simplemente así.

  • Por último, y esto es muy importante, quien califica el servicio que no es el mejor de “servicio de mierda” eres tú, no la realidad. Si decimos que los mejores son el 10% de arriba los peores deberían ser el 10% de abajo, no todos los demás, que es como los tratas al definirles como “servicio de mierda”. Y esto se aplica a todo: profesionales, equipos, instalaciones, etc. Insisto, vete a Reino Unido, o a Estados Unidos, o al Congo y vuelve a hablarme de servicios de mierda.

Y, oye, si encuentras un país en el que los mejores atienden a todos, avísame. Yo, de momento, vivo en un mundo en el que las matemáticas funcionan y semejante cosa es imposible.

6.- No te permito decirte que “esto está en la constitución para eliminar las desigualdades por renta” porque no es cierto. La CE habla de corregir las desigualdades, no de eliminarlas, porque eliminarlas es imposible.. Y, desde luego, lo que no son los servicios públicos es: “tú tienes pasta, contrata a quien te de la gana, tú no tienes pasta, no te preocupes que el estado te da el mismo servicio o mejor”. No has entendido nada. El Estado lo que tiende es a garantizar unos mínimos, y es todo lo que puede hacer, garantizar unos mínimos. Páratelo a pensar, por el amor de Dios. Si la asistencia sanitaria (sigo con el mismo ejemplo) pública y universal tiene el nivel P (de Pública), absolutamente todo el mundo va a poder obtener gratis el Nivel P (en realidad no es gratis, lo pagan con sus impuestos, pero a efectos de este análisis se considera gratis porque no tiene cargo adicional). Eso quiere decir que si voluntariamente inviertes una cantidad adicional para mejorar tu atención sanitaria en X hasta el nivel R (de Rúber) (porque no vas a gastar más para obtener P, que ya lo tienes gratis),R es mejor que P y el Estado no pude ofrecer R porque lo máximo que llega es a P. Y si por casualidad consiguiera ofrecer R, entonces yo pagando mi cantidad adicional tendría R+X que seguiría siendo mejor. Lo que estás diciendo no es solo que no esté en la Constitución, es que es imposible. Im-po-si-ble.

7.- No estoy de acuerdo PARA NADA en tu análisis de la crisis. Desde luego, en un mundo global, decir que la crisis que tenemos en España es únicamente causada por (no “causa de”, como dices) problemas internos es un error, pero decir que ha sido causada por influencias exteriores es (i) no entender nada y (ii) lo que es peor, como no entiendes nada, arriesgarte a volver a cometer los mismos errores en el futuro. La burbuja inmobiliaria española y su subsiguiente crisis ha sido cosa nuestra; la crisis de crédito ha sido cosa nuestra y la crisis de deuda lleva siendo cosa nuestra desde que Felipe González empezó a emitir deuda para pagar gastos corrientes, algo que yo recuerdo criticar como suicida con pelo en la cabeza y la cara llena de granos.

8.- No me voy a meter en lo que han hecho “este Gobierno y el anterior” para paliar la crisis porque, si lo que antecede ya es largo y pesado (intento que no lo sea), explicar lo que hace (y lo que puede hacer) el Gobierno con todo esto es como treinta veces peor. Si quieres un día, con unas cervezas y un montón de papel y boli.

9.- La democracia no tiene nada que ver con que haya ricos y menos ricos y clase media y pobres y menos pobres. La democracia tiene que ver con que el voto del rico pesa lo mismo que el del pobre. Y confundes “tener un nivel de vida por encima de los demás” con “estar por encima de los demás”. Los ricos tienen lo primero, pero no lo segundo. Para luchar contra la crisis se están aplicando políticas REALISTAS, que parten de la realidad, y parte de esa realidad es que con más dinero pagas mejores médicos y mejores abogados y mejor jamón. Lo que pasa es que el Gobierno ya no tiene dinero para gastarse en propaganda (en realidad nunca lo tuvo, pero bueno, emisión de bonos a diez años y arreglado) para distraer a la gente del hecho de que no tienen el mismo nivel de vida que los ricos (desengáñate: nunca lo han tenido) y ahora esa diferencia se ve con más intensidad. Para un montón de gente, que se ha tirado años gastando como si fuera rica pensando una mezcla entre “ya lo pagaré” y “las cosas siempre van a ir así de bien”, darse cuenta de repente de que no son ricos en realidad y de que esas diferencias existen y siempre existieron es un mazazo. Pero no te engañes: esas diferencias de nivel de vida siempre estuvieron ahí y siempre estarán ahí. Negar esa realidad es vivir de espaldas al mundo y, por tanto, gobernar con los ojos cerrados. Así nos ha ido las últimas dos legislaturas, por supuesto, y de aquellos polvos…

10.- ¿Quieres que todos seamos iguales dejando a un lado los bienes materiales? Entonces ¿de qué te quejas? ¿O es que de verdad no te das cuenta de que todo de lo que hablas – la atención sanitaria, la asistencia jurídica, la enseñanza – son bienes materiales? Aclárate, amigo mío.

11.- En primer lugar, como abogado, soy realista, y ser realista me lleva a afirmar ciertos hechos como “el todo es mayor que la parte”, “la pe con la a pa” y "hay una vida de ricos y otra de pobres". En segundo lugar, yo bogo -y abogo- porque el que la haga la pague, pero eso no me lleva a cerrar los ojos ante el hecho de que el que la hace con dinero puede pagarse a un abogado mejor que el que la hace y no lo tiene, y que ese abogado tan bueno tiene muchas más probabilidades de conseguir que el que la ha hecho se vaya de rositas por un tecnicismo de la instrucción. El hecho de que vea que el Emperador está desnudo y que afirme que el Emperador está desnudo no quiere decir que me parezca bien que esté desnudo, pero es que muchos viven (no sé si usar la segunda persona ahora) en los mundos de Yupi en los que el Emperador está vestido. La forma de solucionar eso es cambiando el sistema (nuestro rematadamente estúpido y garantista sistema procesal) para que esas imperfecciones técnicas no se produzcan pero ¡hey! en cuanto se intenta hacer tenemos a los de siempre diciendo –con razón- que se están recortando derechos a la gente.

12.- No te engañes. A las personas se las trata igual. La buena persona trata a todos igual de bien, y la mala persona trata a todos igual de mal. Es al dinero, y a lo que el dinero puede comprar en forma tanto de premios como de represalias si te pasas un pelo, lo que marca la difrencia y a lo que se trata bien.

13.- La segunda persona de “si no quieres trabajar todo lo que hay que trabajar para hacerte rico" es impersonal. No hablaba directamente contigo sino con Manolete (“¿si no sabes torear p’a qué te metes?”).

14.-Antes de hablar de quien tiene según yo, la “culpa” de la burbuja, con tu frase punto a punto. En primer lugar, partes de la base de que es una estafa. Yo no creo que fuera una estafa. Puedo entender que determinados compradores se sientan estafados, pero no fue una estafa. Fue un mal negocio que llegó a ser en ciertos casos un pésimo negocio o un negocio ruinoso. Simplemente. Para que sea una estafa hace falta un estafador, y en este caso lo siento pero no lo ha habido. Si yo sé que tengo un piso que no vale lo que pido por él intento venderlo, desde luego, pero lo que no hago es darle un montón de dinero a alguien que no me lo va a devolver para que me lo compre por lo que sé que no vale porque es de naturaleza imbécil: me quedaré al final sin piso, sin dinero, y con un papelito que dice que me deben equis pero que no vale para nada. Que es exactamente lo que ha pasado a buena parte del sector bancario, sobre todo el peor gestionado, de España. Por otro lado, el banco a ti no te vendía el piso: era la inmobiliaria quien te lo vendía así que si te engañara alguien sería la inmobiliaria, no el banco. En tercer lugar, cuando un banco cree que alguien no va a poder devolver un préstamo, NO PRESTA, por el amor de Dios ¿O es que te crees que son tontos? ¿Tú le prestas dinero a quien no te lo va a poder devolver? Entonces, ¿qué te hace pensar que profesionales del sector lo hacen? ¿Qué rayos van a ganar prestando dinero a gente que no lo va a poder devolver? ¡Eso se llama “perder dinero” maldita sea! ¿De verdad crees que los bancos iban a perder dinero? No, simplemente estaban (algunos) tan equivocados respecto a la burbuja como los consumidores.

(Luego empiezas a mezclar churras con merinas y cuando ibas a hablar de la vivienda te vas al desgobierno de las Cajas de Ahorro, la acumulación de deuda, la socialización de las pérdidas y hasta las preferentes, jardines obiter dicta en los que no me voy a meter que bastante largo es esto ya. Y yo no me río ni de los engañados con las preferentes ni de los que compraron un piso en la cresta de la burbuja. Lo siento por ellos, y lo siento mucho por ellos, pero se acabó. Como hormiga puedo sentir mucho que la cigarra pase frío y hambre, pero veo perfectamente qué es lo que le ha llevado a esa situación y, desde luego, veo perfectamente que, aunque a mi se me pueda mover el corazón y ayudar a la pobre cigarra que se ha metido sola en el follón, ella no tiene derecho a exigirme que la alimente. Claro que el Estado ya se ocupa de meterme la mano en el bolsillo en forma de impuestos para hacerlo, pero en fin.)

15.- Por último, dices que “los grandes ganadores de todo esto han sido esos "ricos" que tanto se lo han currado según tú, sobornando al político de turno a cambio de un trozo del pastel”. No entiendes nada. De esto no ha habido ganadores. TODO EL MUNDO pierde dinero. Esta situación no conviene a nadie y es por ello por lo que se ponen medios para detectar las burbujas y, en la medida de lo posible, prevenirlas. Dices que quien ha ganado dinero con la vivienda en los últimos 20 años han sido las constructoras, y yo te contesto (i) que sí, todas esas constructoras que ahora han quebrado y (ii) que te olvidas del otro gran beneficiado: la INMENSA cantidad de particulares que al inicio de la burbuja ya tenían su casa comprada, todos los que compraron su casa de 50 metros en Vallecas en el año 2000 por 64.000 euros y ven que ahora, con bajada de precios y todo, vale 110.000 y que, muy probablemente, no hayan quebrado como las constructoras de las que hablas. Desengáñate: no buscas beneficiados por la construcción en los últimos 20 años: buscas culpables a los que lapidar. Porque si buscaras beneficiados muy probablemente te bastara con mirar a alguno de tus vecinos."

Por enésima vez, y esto dedicado ya a mis lectores en general: por mucho que las busquéis, no hay manos negras detrás de esta crisis, no hay ninguna malévola y demoniaca mente privilegiada que lo vio venir todo y decidió crear una burbuja económica para estafar al Pueblo y hacer a los pobres más pobres y a los ricos más ricos, no hay Club de Bilderberg que valga, ni hay Spectra ni hay James Bond. Todo es muchísimo más complejo y, aunque sea tentador asignarle una narrativa simple que lo explique, a ser posible con buenos y malos, ni Dios creó el mundo en siete días ni los bancos os han robado. Estáis bajo el mismo y naturalísimo instinto que os hace darle una patada al hardware cuando se estropea el software, y va a solucionar (y a ayudar a evitar que vuelva a pasar) exactamente lo mismo que patear el ordenador. Nada. Y probablemente lo empeore.

Un cordial saludo,

Arthegarn

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El libro de enero [Feb. 8th, 2013|04:35 pm]
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Como la confesión es buena para el alma, confieso que aunque me hubiera parecido un peñazo pensaba hacer una crítica cuanto menos amable de este libro, debido tanto a su procedencia como a su autora. Pero aunque sus 720 páginas me amedrentaron en un primer momento y hizo falta una cierta dosis de valor para decir “venga, voy a meterme este mamotreto de una autora novel como si no tuviera un Star Trek: New Frontier de Peter David esperándome”, la verdad es que el libro es una preciosidad y que me ha gustado muchísimo.

Belmanso cuenta la historia de dos familias en la Francia del siglo pasado, empezando con dos soldados de la Primera Guerra Mundial y contando sus avatares (y los de sus hijos, nietos y bisnietos) hasta llegar al nuevo milenio. Así contado parece que sea una novela costumbrista y para de contar, pero es bastante más que eso.

La historia en si misma es buena, realista, consistente, llena de giros argumentales que no por ser en ciertos casos imprevistos rompen la atmósfera de total credibilidad que impregna el libro. Y es que lo mejor del libro es la atmósfera que crea, que empieza a insinuarse con las primeras páginas y te atrapa totalmente ya con los primeros capítulos transportándote a las épocas y los lugares que describe. Si tuviera que hacer comparación con otras novelas históricas diría que se parece a lo que el lector experimenta con El Dios de la Lluvia Llora sobre México o El Nombre de la Rosa frente a, digamos, las novelas de Colleen MCCollough. La trasposición de época y lugar se realiza en la mente de una forma suave y dulce, como si cada vez que abres el libro una bruma cayera a tu alrededor y, al levantarse tras un par de páginas, te encontraras en el París de entreguerras (o en Belmanso, o en donde sea). Otro tipo de novelas te arrancan también de tu sillón y de tu siglo y hacen que entiendas la mentalidad y la psicología de personajes de otras eras, pero la transición es, a falta de otra forma de explicarlo, bastante brusca y no llega a arrebatarte emocionalmente tanto, no llegas a sentirte tanto in media res con Maurice Duron (que es buenísimo), por ejemplo como con Eco o con Passauth (o con Camino). Es un arte sutil este de la trasposición del lector que la escritora demuestra dominar muy bien y es por ello que esas 720 intimidantes páginas de las que hablaba antes no se hacen largas en absoluto. Un poco cortas y todo.

Y no poca parte de esta atmósfera es debida a los personajes. Todos, absolutamente todos, tienen algo que contar, y es algo creíble, complicado (a veces dentro de la simplicidad) y emocionante. Me resultó facilísimo empatizar con ellos y, claro, una vez que empatizas con los personajes y entiendes sus tribulaciones, todo relato deja de ser una mera historia imaginada y adquiere, subjetivamente, una realidad casi sólida que te lleva a querer saber más de los mismos. Aparte de esto, y probablemente por ciertas similitudes entre la narración de Belmanso y la historia de los Scaevola, tengo que decir que veía a muchos miembros de mi familia reflejados en los personajes. Eve, por ejemplo, que para mi es la protagonista del libro incluso antes de nacer (al igual que el César de Masters of Rome) tiene muchísimas, muchísimas facetas de mi abuela paterna. De igual modo, no me cuesta nada identificar a mi madre en Berthe y Marcelle, a uno de mis tíos en Leopold, a mi abuelo en Pierre (sobre todo el de la guerra) o en el Jean-Marido; o a mi padre o a mi hermanas en el Jean-Genio(*). Porque otra particularidad del libro es que los personajes, además detener múltiples facetas. cambian a medida que pasa el tiempo. Más deprisa algunos, más despacio otros (como Romain, lo que es totalmente esperable) pero a todos les cambian las experiencias y el mundo a su alrededor de una forma consistente y enriquecedora. Al menos para la historia…

En definitiva, un libro muy recomendable, sereno y optimista, magnífico para desenchufar (tiene que ser excelente para unas vacaciones) que te deja con una agradable sensación de paz y quietud cuando lo lees. Ya he regalado uno y tengo otros dos para cumpleaños cercanos de gente que sé que le va a encantar. Y, para los demás, dudo que lo encontréis en tiendas pero está disponible a un click.

Ah, por cierto, no os fiéis de la reseña por defecto. Hace que el libro parezca una cursilada digna de Mujercitas y para nada. En serio, muy recomendable.

Arthegarn______________

(*) "(...) era mucho más frecuente ver [a Jean en los talleres], ataviado con su bata blanca, que sentado en su despacho; de ahí que en la sociedad parisina circulara el simpático chascarrillo de que Bonmidi era quizás la única compañía cuyo sillón presidencial era ocupado por un técnico de dicha empresa". Si esto no son las tres generaciones de Scaevola ingenieros, sobre todo Andruin, que baje Dios y lo vea.

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De martillos y destornilladores [Jan. 29th, 2013|04:12 pm]
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Hay mucha gente que no cree en las bondades de la psicología, particularmente de la psicología aplicada a los recursos humanos. No me cuento entre ellos, pero al igual que opino que un martillo es una magnífica herramienta para clavar clavos, opino que si lo intentas utilizar para atornillar tornillos lo máximo que vas a conseguir es una infecta chapuza. Y una cosa así me ha pasado últimamente.

Como algunos ya sabréis, llevo desde principios de diciembre en un proceso de selección para dejar Bestias, que se hunde lentamente como el Titanic, e irme a un fondo estadounidense de capital privado(1) al que llamaremos Garmr que viene a comprar inmuebles del Sareb. Es un puesto francamente bueno y de mucha confianza por lo que, como por otro lado es habitual en estos casos, el proceso de reclutamiento no lo está llevando Garmr directamente sino a través de una empresa (en realidad un grupo de empresas), también estadounidense, de cazatalentos a la que llamaremos por ejempl Seite Mannschaften. A la hora de escribir estas líneas solo quedamos dos candidatos y parece que, tras dos entrevistas con Garmr y no menos de cuatro con Seite, voy en cabeza; pero no precisamente por el buen hacer de los headhunters.

Como parte de las pruebas de selección (que hay muchas y lo que me queda, esta tarde tengo que hacer otra) Seite me pidió que contestara a un test psicológico online y que tuviera con ellos algo llamado entrevista por competencias. Así que, sin encomendarme ni a Dios ni al diablo y sin haberme informado antes de qué rayos era aquello (mal, Arthegarn, mal) contesté al test y me planté en sus oficinas para la entrevista.

El test online en cuestión, que hice en 15 minutos, consistía en 85 preguntas del tipo "¿Se siente usted más cómodo: a) vestido de negro o b) escuchando el último álbum de Lacrimosa?" A medida que lo iba haciendo me iba dando cuenta de que las preguntas estaban traducidas (no demasiado bien) del inglés y que llovían de forma aleatoria. Específicamente, me tocó responder a exactamente la misma pregunta dos veces, y una tercera con una formulación ligeramente diferente pero que en ese caso motivaba una respuesta diferente (la pregunta cambiaba de "Usted se describiría como..." a "Diría usted que los demás le ven como..."), lo que me puso de bastante mal humor porque tengo una idea de como funcionan esos tests y sé que contestar de forma diferente a la misma pregunta no arroja precisamente resultados positivos. En cualquier caso, e intentando confiar en que el test estaría bien hecho y sería bien interpretado, seguí las instrucciones que me dieron de no pensar demasiado las preguntas y contestar lo primero que me viniera a la cabeza en vez de darle la vuelta a algunas preguntas porque estaban mal traducidas y con falsos cognados. No quedé nada contento, pero en fin.

La tarde siguiente acudí a las oficinas d
Seite hacer la entrevista de marras. Me recibieron la persona encargada del proceso y una consultora senior (psicóloga por la UAM  y con titulación específica en RR.HH., añado yo) que me explicó de qué iba el tema. La entrevista iba a evaluar determinados aspectos de mi personalidad, motivaciones y aptitudes que no tenían nada que ver con mi experiencia profesional ni, de hecho, con el puesto que tengo ahora ni con el que estaban seleccionando. "De hecho" añadió "yo ni siquiera me he mirado tu currículum, es irrelevante para esta entrevista". Con mucho detalle, debía describir cinco o seis situaciones que ella me iría preguntando, referidas a los últimos 18 meses, siempre hablando en primera persona y como si fuera una película. A mi aquello me recordó al método pseudohipnótico que utilizan en Criminal Minds ara ayudar a recordar a los testigos y, curioso como soy, me pareció fascinante así que nos pusimos a ello.

"Bien" me dijo "Cuéntame una situación en que las circunstancias te fueran favorables".

Así que durante la siguiente hora le estuve contando como pasamos el año pasado en el departamento legal la auditoría de la ISO 9001 en Bestias, algo para lo que estaba particularmente capacitado ya que, afortunadamente, había trabajado hace años como consultor de calidad y de hecho había enseñado esa norma en la universidad. Hace diez años, vale, pero la eficacia es como montar en bici y los cambios normativos te los miras y ya está. A eso de los 50 minutos entró en la sala una de sus compañeras para avisarlas de una cita y, para mi moderada sorpresa, cuando terminé de contar aquello la psicóloga me dijo que ya tenía todos los datos que necesitaba y que habíamos terminado.

Yo me quedé helado. No soy psicólogo, pero leo mucho y no soy particularmente imbécil, así que me di cuenta de que es imposible emitir un informe coherente sobre la personalidad de un candidato basándose en una única anécdota de entre 15 años de carrera profesional. Cualquier estudiante de estadística os confirmará que si intentas extrapolar resultados de un universo tan pequeño tu desviación típica tiende a infinito, o lo que es lo mismo: si vas por la calle y le preguntas al primero que te cruzas qué va a votar, concluir que ese partido se va a llevar el 100% de los votos porque el 100% de la gente a la que has preguntado te ha contestado que votará a ese partido es una soberana estupidez. Hace falta analizar varias situaciones para poder apreciar si verdaderamente existe un patrón de conducta en el entrevistado,
la forma que tiene de encarar los problemas o las responsabilidades, pero asumir que porque una vez en concreto, en unas circunstancias en concreto, el sujeto X se portó de una manera quiere decir que siempre hará lo mismo, en todas las circunstancias y ante todas las situaciones es... En fin, de locos. Si todo lo que sabes del candidato Arturo Pendragón es la anécdota de la espada en la piedra rápidamente llegarás a la conclusión de que es un individualista que no sabe trabajar en equipo, que lo hace todo solo, que no se apoya en nadie y que encima es inseguro y manipulable porque hace todo lo que le dice Merlín; en definitiva una pésima opción para ser rey. Claro, claro…

Conclusión de todo esto
Seite mitió un informe sobre mi, basado en dos herramientas válidas pero pésimamente utilizadas, que es para tirarse de los pelos.

Tuve acceso a los resultados del test online porque uno se lee los disclaimers y descubrí que tenían la obligación de compartirlo conmigo así que, después de batallar un poco con ellos, conseguí que me lo mandaran. El informe era tan disparatado (y negativo) que me lo llevé a mi última entrevista con Edward Lewis y, cuando él hubo terminado, lo saqué y le dije que quería comentarlo porque era absurdo. Era tan absurdo, le dije, que
mi actual jefe de Bestias, (que es todo un caballero) , con quien lo había compartido se ofrecía a hablar con él, pese a que me dijo que no quería perderme para el equipo, para despejar cualquier duda que pudiera tener sobre mi actitud o aptitud y aquí está su tarjeta. "This is how introverted, unsure of myself and unable to form connections at work I am, sir." Al rato de estar hablando del test de internet, que era encima diferente a la información que había recibido, Edward sacó el informe que le había mandad
Seite nos pusimos a analizarlo.

Por comentar algunas de las perlas de penetrante psicología recogidas en ese informe...


  • Soy introvertido y no me gusta comunicarme. Manifiesto reticencias a la hora de expresarme abiertamente. (Este blog se autodestruirá en 5, 4, 3...)

  • Considero preferible desvelar mis opiniones a un número limitado de personas que elijo en función de nuestras afinidades (no sea que me discutan).

  • Tengo problemas para expresarme con exactitud, tanto oralmente como por escrito.

  • No me gusta ser el centro de interés (por eso me visto de forma tan discreta...)

  • Experimento "cierto malestar" ante la necesidad de tomar decisiones urgentes o actuar bajo la presión de los acontecimientos. (¿Y quien no?)

  • Los proyectos ambiciosos tienen como efecto dejarme indiferente. (WTF?)

  • Carezco de confianza en mi mismo, me cuestiono todo lo que hago y creo. (Se llama duda metódica, cretinos, es una de las bases del razonamiento científico y hace falta tenerlos muy bien puestos para aplicarla a la vida personal de uno).

  • Soy un conformista que apenas tiene curiosidad intelectual (y que lee física cuántica en sus ratos libres para disimular, supongo).

  • No me gustan la confrontación ni la polémica, y tiendo a dar mi brazo a torcer en busca del consenso antes que a defender mis opiniones. (De hecho, uno de los rasgos definitorios de mi personalidad, como todo el mundo sabe.)

  • En definitiva, soy adecuado con reserva para mi puesto (para el que, mandando la modestia a hacer puñetas un rato, en realidad soy de los mejores de España).

Afortunadamente he sido capaz de darle la vuelta a todo esto en la última entrevista con Garmr, pero si no hubiera conseguido estos resultados, si no hubiera sabido un poco de psicología y si no hubiera cogido el toro por los cuernos, vete a saber si hubiera pasado a la siguiente fase. Los tests y las entrevistas por competencias y las evaluaciones psicológicas son herramientas muy útiles en la selección de personal, pero si las usas mal, si te empeñas en atornillar con un martillo, si emites un informe sin tener suficiente información, te arriesgas a meter la pata como la ha metido esta psicóloga y, a lo que es peor, a hacer que el cliente acabe contratando a un candidato menos idóneo basándose en el informe erróneo, lleno de lagunas y de invenciones, que le has presentado. Si no tienes tiempo o datos para poder elaborar un informe díselo así al cliente, pero no te lo inventes(2). Porque todo el mundo va a salir perjudicado: el cliente, el candidato... y como te pillen, como es el caso probablemente tu compañía y tú.

Y cosas de estas, en España, a patadas. Chapucera. Que eres una chapucera.

En fin...

Arthegarn________________
(1) O sea, a un Private Equity Fund, que tiene una malísima traducción al español porque parece ser lo que no es. Por abreviar mucho y para que os hagáis una idea de lo que hace la empresa, digamos que me voy a trabajar para Edward Lewis.
(2) He de añadir que existe a mi alrededor cierta gente que está siguiendo el tema de cerca (como Ana) y que tienen la idea de que lo que pasa es que en Seite me están haciendo la cama porque quieren que el puesto se lo den al otro candidato. No voy a decir que no sea así pero me extraña de un cazatalentos de esa reputación. Claro que también me extraña que digan estas barbaridades de mi, así que... ¿Quién sabe?

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El libro de diciembre [Jan. 15th, 2013|03:29 pm]
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Es difícil escribir una reseña de Thinking, Fast and Slow, del psicólogo y premio Nobel de economía Daniel Kahneman. Es uno de esos libros maravillosos como GEB-EGB o La Nueva Mente del Emperador que hace falta que alguien que se lo haya leído te lo recomiende porque si no igual ni te enterabas de que existía. En este caso fue el inefable rustythoughts quien me lo recomendó en mi último viaje a Londres y tengo que darle las gracias porque me ha gustado una burrada. El libro trata fundamentalmente de cómo la mente humana toma decisiones, sobre todo decisiones en las que existe un grado de incertidumbre respecto al resultado o que se prolongan en el tiempo. Habla del tipo de algoritmos que utilizamos para decidir, de los errores sistémicos más habituales existentes en esos algoritmos y de cómo podemos evitar caer en esos errores para tomar las decisiones razonables y no simplemente decisiones razonadas.

La primera tesis del libro es la coexistencia en nuestra mente de dos “sistemas” (que Dennett llamaría homunculi en Consciousness Explained) de pensamiento a los que denomina “sistema 1” y “sistema 2”. El sistema 1 es inmediato, intuitivo e instintivo, fácil de usar y de reacciones rápidas ante lo que ocurre a nuestro alrededor y es el que, en general, tiene el mando de la inmensa mayor parte de nuestra actividad. El sistema 2 es más lento y más pesado, requiriendo mucho más esfuerzo para ponerse en marcha, pero es lógico, analítico y racional y sus conclusiones son mucho más de fiar que las del Sistema 1. La mayor parte de las decisiones de la vida las toma, automáticamente, el sistema 1; y no estamos hablando sólo de cosas como mantener el equilibrio, hacer la digestión o retirar la mano del fuego, sino de verdaderas decisiones humanas, que requieren de obtención, análisis y proceso de información figurativa. El problema es que los seres humanos asociamos nuestro ego con el sistema 2 y, si se nos pregunta por qué tomamos una decisión determinada, decisión que en realidad no nos paramos a pensar sino que la tomamos automáticamente, daremos a nuestro interlocutor una explicación que confundiremos inmediatamente con una causa, a veces hasta el punto de crear un recuerdo artificial en el que valoramos las opciones (con el sistema 2, claro) y llegamos lógicamente a la conclusión que tomamos. Esto es así porque la alternativa “no pensé, la decisión se tomó automáticamente” es extremadamente desagradable en términos de disonancia cognitiva, incluso si añadimos la coletilla “porque no la consideré importante” ya que sugiere que, en realidad, no estamos a los mandos de nuestras decisiones, algo que el 99% de la humanidad da totalmente por sentado.

Por ejemplo, un error de los algoritmos del sistema 1 efecto muy conocido es el "efecto ancla" (anchoring effect) según el cual, dado un rango de posibilidades, la que se menciona cronológicamente la primera se "ancla" en la discusión que de ahí en adelante se desarrolla en torno a esa posibilidad: si estamos discutiendo un posible precio entre 100 y 200 y yo sugiero 115, el resto de la conversación se moverá entre 105 y 150, por ejemplo, pero nunca va a llegar a 185 a menos que la contraparte sea consciente de este efecto ancla y luche contra él (el libro dice como). Otro ejemplo es el efecto marco (framing effect) que hace que se tome una decisión diferente según su resultado se presente como un beneficio o un perjuicio. Por ejemplo, si una epidemia mortal afecta a 400 personas y tenemos la opción de aplicar el tratamiento A (que salva a 100 personas) o el tratamiento B (que ofrece un 25% de posibilidades de salvar a las 400 y un 75% de no salvar a ninguna), la inmensa mayor parte de la gente (72%) elige el tratamiento A. Sin embargo, si ante la misma epidemia hemos de elegir entre el tratamiento A (que deja morir a 300 personas) y el tratamiento B (que ofrece un 25% de posibilidades de que no muera ninguna y un 75% de que mueran las 400), solo el 22% de la gente elige el tratamient a pesar de que las dos situaciones ofrecen soluciones  matemáticamente idénticas. De hecho, cuando a la misma persona se le plantean ambas opciones en el contexto de un test más largo, tienden (65%) a caer en ese mismo patrón, incluyendo a médicos y epidemiólogos que, cuando son expuestos a este detalle y preguntados el porqué de sus elecciones (al sistema 2) , caen en general en un silencio embarazoso y avergonzado. Y este no es en absoluto el único sesgo cognitivo o defecto heurístico que describe (y prueba experimentalmente, el libro está plagado de referencias a diversos experimentos que sostienen sus tesis) sino que otros pueden incluir el efecto WYSIATI (lo que ves es todo lo que existe), el Efecto Linda (falacia de conjunción), o el fascinante efecto sustitución, en el que enfrentados a una pregunta complicada cuya respuesta desconocemos, tendemos a razonar por analogía, buscar una pregunta análoga (emocionalmente análoga) cuya respuesta sí que conocemos y darnos esa misma respuesta más o menos modificada mientras pensamos que, en realidad, lo que hemos hecho es responder a la primera pregunta. Esto explica, por ejemplo, por qué todo el mundo tiene ideas muy claras sobre una cuestión tan compleja como "¿qué debemos hacer para salir de la crisis?": porque en realidad están contestando a algo del estilo de: "¿qué hace falta para que los efectos que yo percibo de la crisis, como que desahucien a mi vecino, que mi mejor amiga siga en paro, o que mi hermano no llegue a fin de mes, desaparezcan?" Si no me creéis, analizad las respuestas que da la gente a esa pregunta y decidme cuántas incluyen una proyección de las consecuencias a medio o largo plazo de la aplicación de las medidas que proponen...

Toda esta primera parte es fascinante, pero el libro no se queda ahí. La segunda tesis, consecuencia de la primera y básicamente por lo que tiene un Nóbel en economía, desmonta dos de las premisas básicas en las que se ha venido basando esta disciplina, a saber: la idea de que el mercado (y los operadores de mercado) toman siempre decisiones racionales; y el propio concepto de utilidad de Bernouilli, demostrando que la psicología y la economía estudian dos especies diferentes: la primera los seres humanos y la segunda una simplificación de estos a los que podríamos llamar "econs". La tercera tesis defiende que dentro de nosotros existen dos yos: el "yo que siente" (experiencing self, el yo que experimenta, en el presente, el placer y el dolor) y el "yo que recuerda" (remembering self) que, a pesar de nunca sentir nada, es quien toma las decisiones respecto a qué y cómo vamos a sentir en el futuro. Ahora, los criterios y mecanismos a través de los cuales el "yo que recuerda" toma las decisiones no se parecen nada a lo que imaginaríamos; por ejemplo, sus "objetivos" no son, como cabría esperar, maximizar el placer y minimizar el dolor del "yo que siente" sino...

Y hasta aquí puedo leer. Espero haberos picado lo suficiente para que os lo leáis. Por lo que a mi respecta me parece un libro tan recomendable que, cuando había leído algo más de la mitad, ya había comprado otro ejemplar para regalárselo a Roweena por su cumpleaños y cuando me quedaban unas 50 páginas, encargué otros cuatro más para seguir regalándolos a diversa gente, uno de los cuales ya le ha caído a lordwarden . Ya tardáis. En serio. Y como nota curiosa y para terminar de animaros, comentar que el otro día mi compañero filósofo Eduardo vino a casa a jugar una partida de República de Roma y me trajo de regalo de reyes... la traducción al castellano, cuya existencia yo hasta el momento desconocía. Pensar deprisa, Pensar Despacio, se titula, y va por la segunda edición. Así que ya no tenéis ni la excusa de que está en inglés. ¡Adelante!

"Buy it fast, read it slow. It will change the way you think."

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El libro de noviembre [Dec. 3rd, 2012|02:50 pm]
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En realidad la mayor parte de noviembre me la he pasado leyendo dos libros de economía que comentaré el mes que viene, pero el único queme he terminado, en cosa de 72 horas, ha sido el último Vorkosigan, Captain Vorpatril's Alliance. Siendo breve, el libro es para fans de la saga y es uno de los peores de la misma. No resulta tan decepcionante como el Cryouburn de hace dos años (aunque quizá sea porque hace dos años nos leímos Cryoburn y ya nos dejó helados, nunca mejor dicho), pero está muy, muy lejos de maravillas como Danza de Espejos o El Juego de los Vor, más o menos a la altura de Inmunidad Diplomática. El libro nos cuenta las aventuras y desventuras de Ivan "You-Idiot" Vorpatril y su última pareja, a caballo entre Komarr y Barrayar, con las apariciones estelares de viejos conocidos como Miles, Gregor o Simon Illyan (y, por supuesto, de Lady Alys), con Byerly Vorrutyer (A Civil Campaign) como adlater de Ivan, y continuas menciones a Aral y Cordelia, las hermanas Koudelka o Mark, sin duda para recordarnos a lo largo del libro a los fans que hay que leérselo aunque no sea más que porque son eventos canónicos del universo de los personajes que tanto nos han hecho disfrutar en otros libros.

Como siempre, el libro se lee como agua y, si bien en este caso no es más que lectura de evasión pura y dura, la verdad es que distrae bastante. Si me pusiera a criticarlo la verdad es que no tendría por donde empezar. Por ejemplo, la Casa Cordonah debe ser la más melíflua e inofensiva de todo Jackson's Whole y la única pregunta sobre sus desgracias es por qué no les han pasado antes, sobre todo dedicándose al mismo negocio que el muchísimo más peligroso barón Fell (que debería haberles hecho una OPA hostil hace años, pero vamos a pensar que todavía está digiriendo a los Ryoval). El libro tiene algunas conversaciones ingeniosas, pero las mejores pasan a puerta cerrada y no nos las cuentan. Todo lo que pasa en el estudio de Illyan habría dado lugar a diálogos entretenidísimos dignos de las novelas de Ekaterin, por no mencionar la discusión-de-chicas entre Lady Alys, la Baronesa y la Haut, o la (inevitable) bronca final. Tiene en común con las dos últimas novelas la sensación de que la autora se hace vieja y lo sabe y está atando cabos y cerrando historias.

En general, y como ya dije, de último, solo recomendable para los fans de la saga que, de cualquier forma, tampoco se lo iban a dejar de leer aunque dijera que es más malo que el hambre en el mundo.

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El libro de octubre [Nov. 7th, 2012|11:03 am]
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Making Money
(en español Dinero a Mansalva) ya me lo leí hace tres años gracias a un préstamo de HK. Pero yo no tenía el libro así que en mi última visita a Londres aproveché la coyuntura para comprármelo junto con los Assimilation 2 publicados hasta la fecha (que es lo que verdaderamente iba buscando a la tienda de frikis de al lado del Intrepid Fox).

Ya lo he dicho varias veces, pero la minisaga de Moist von Lipwig me parece lo mejor que ha escrito Pratchett. A diferencia de las otras (particularmente las brujas y la Guardia) Moist aparece cuando el Mundodisco ya está totalmente maduro, no cuando se está definiendo y aun no tenemos una idea clara de por donde van los tiros (El Color de la Magia, por ejemplo, está ambientado en un mundo muchísimo más medieval y menos renacentista). Sin perder un ápice de humor, Moist von Lipwig es un antihéroe maduro, en una saga consolidada, creado ex novo por un autor en su mejor momento que quiere contar ciertas historias a una audiencia madura. Si Tiffany Archer es el mundodisco para adolescentes, Moist es el Mundodisco para los doctores, aunque por supuesto no hace falta ser un adolescente ni un doctor para disfrutar con ellos.

Este libro, junto con Going Postal (Cartas en el Asunto) y algunos otros, hace “fantasía-ficción” en el sentido de que dice algunas cosas que son verdades como puños y críticas muy serias a ciertas vacas sagradas de la corrección política pero que, como pasaba con la Star Trek original, pasan desapercibidos a los censores porque al fin y al cabo ocurren en un mundo absurdo e imaginario en el que toda la relación con la realidad es pura coincidenca… aunque en un mundo en el que las finanzas siguen siendo un misterio mágico para la inmensa mayoría de la gente, las explicaciones de Mr. Bent sobre el patrón oro o de Hurbert sobre el sistema financiero-crediticio pueden ayudar a mucha gente a hacerse una idea, aunque sea aproximada, de qué es lo que pasa en la realidad y de cómo funcionan las cosas. Aunque (por supuesto) también pone de relieve la absurdez que es el dinero, la increíble inestabilidad del sistema económico basado en él y la necesidad de que todos los que son parte en el sistema crean en él, porque si empiezas a pensar que una manzana es mejor que veinte centavos porque la manzana te la puedes comer y la moneda no acabas volviendo al trueque, y si vuelves al trueque se acabaron la medicina, el transporte aéreo o la física de partículas, por ejemplo. El dinero es mentira, pero es una de esas paradójicas mentiras que todos tenemos que creernos porque las cosas son mejores así, como la justicia o la libertad. Como dice Mr. Bent, toda la economía se apoya en “a tacit understanding that we will honour our promise (…) provided we are not, in point of fact, asked to actually honour it.".

En fin, muy recommendable, como todos los Pratchetts, y en este caso un poquito más para todos aquellos que quieran tener una idea de qué rayos está pasando con la prima de riesgo y el credit crunch y la confianza de los mercados pero no tengan ganas de leer economía de verdad. Porque no es economía de verdad, todo pasa en un mundo sostenido por cuatro elefantes a lomos de una gran tortuga, pero… en fin, tampoco cabían tantos animales en un solo barco.

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"¿Y a usted qué le importa?" [Oct. 25th, 2012|03:30 pm]
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Ayer por la tarde estaba yo a eso de las ocho y media de la tarde volviendo a casa en metro cuando un mozalbete de unos veinte años se saltó la barrera sin pagar. Ocurrió en el acceso al ascensor a la línea 6 de la estación de Pacífico, una zona sin vigilancia a bastante distancia de las taquillas donde se aburre soberanamente el encargado de la estación: el pollo cogió carrerilla y saltó, largo y delgado como era, limpiamente la puerta de acceso apoyado en la mano izquierda.

Yo iba tranquilamente leyendo mi libro y, al verlo por el rabillo del ojo, sentí la rabia y el asco que siento siempre ante ese tipo de actitudes, pero preferí, como siempre, no decir nada y seguir a lo mío. “No merece la pena” pensé, como pienso siempre. Pero no todo el mundo estaba de acuerdo. Mientras el zagal en cuestión demostraba sus dotes acrobáticas, la puerta del ascensor (que acababa de llegar) se abría y salía de ella una señora bajita de unos cincuenta y tantos que se encaró con el truhán y le dijo, golpeándose la cara con la mano:

  - “Menuda cara dura, ¿no?”

Hizo el mancebo ademán despectivo, como si no pudiera creer lo que oían sus oídos y repitió la dueña:

- “Sí, tú, que menuda cara. Que aquí pagamos todos menos tú.”

A lo que el chorvo, poniendo cada vez más cara de asco, replicó mientras entraba en el ascensor:

- “¿Y a usted que le importa, señora?”

Y entonces no sé qué se apoderó de mi, que iba tranquilamente sumido en mi lectura sobre el sesgo que producen las anclas en la estimación de un dato estadístico desconocido, pero sin apenas levantar la mirada de la página desenvainé mi metafórica Übelschlächter y le dije, mientras se cerraban las puestas del ascensor lleno de gente:

- “Pues claro que le importa. Le importa porque cada vez que tú o alguien como tú se cuela en el metro lo paga ella. Le importa porque te estás aprovechando de lo que pagamos entre todos sin poner nada de tu parte. Le importa porque el metro, y todos los servicios públicos, tienen un coste que se reparte entre todos y cada vez que alguien los usa sin pagar hace que los que sí pagamos tengamos que pagar un poco más. Le importa por la misma razón que a ti te importaría tener piojos, porque los aprovechados que se cuelan en el metro son parásitos de los que sí lo pagamos. Así que, macho, si no tienes dinero para coger el metro no lo cojas o, cuando te afeen tu conducta, agacha la cabeza y explica que es que no tienes dinero; pero en cualquier otro caso si haces lo que no debes y te cuelas en el metro y alguien se queja, cállate y encima no te encares con ella porque lo que has hecho está mal y lo sabes. Y si crees que no está mal, podemos seguir esta discusión con el jefe de estación.”

Y luego, in continente, calé el chapeo, requerí la espada, miré al soslayo, fuese y no hubo nada.

Todo esto lo cuento porque quiero rendir un homenaje a esa señora, que es mucho mejor ciudadana que yo porque no permite a su alrededor ese tipo de conductas antisociales. Una de las máximas liberales (1) es que” all that's necessary for the forces of evil to win in the world is for enough good men to do nothing.(2)” y la verdad es que yo mismo hago “nada” demasiadas veces. Todas, en realidad, no como esta señora que se comportó como el ser más civilizado de la estación.

En una sociedad verdaderamente civilizada una escena como la que protagonizó nuestro imberbe Dick Frosbury es impensable. La gente verdaderamente civilizada, como esta señora, reprime esas conductas antisociales. El pícaro, el sinvergüenza, el aprovechado… son vistos como una lacra y la sociedad reacciona contra ellos, estigmatizándoles como los parásitos que son y, en general, sufriendo el rechazo de la gente común, de la gente de bien. Pero en España no, en España al pícaro se le sonríe, al que se aprovecha del sistema se le admira y al que es honrado, sobre todo al que es honrado cuando no le ve nadie(3), se le tiene por tonto. Y así nos va, claro. Menos mal que hay alguna gente, como esta señora, que hace lo que puede para que los sinvergüenzas que se aprovechan de todos y cada uno de nosotros, de una forma mucho menos espectacular que la de un político corrupto pero cumulativamente mucho más perniciosa(4), no se vayan de rositas. No vamos a meterles en la cárcel por colarse en el metro pero, por lo menos, que se pongan colorados.

Olé, señora. Se descubre ante usted,

Arthegarn____________________
(1) Esta frase la he oído atribuida a Thomas Paine, Thomas Jefferson y Edmund Burke y admito que no sé de quién es. Lo que sí que puedo decir es que no es de Gandhi, ni de Einstein, y ni siquiera de Lenin o Engels como he leído por ahí.
(2) “Lo único que hace falta para que las fuerzas del mal triunfen sobre la Tierra es que suficientes hombres buenos no hagan nada”.
(3) Como el que paga todos sus impuestos, sin ir más lejos.
(4) Si alguien quiere discutir esto estaré encantado de hacerlo. Precisamente el libro que iba leyendo habla de este tema (entre otros) y de hasta qué punto el ser humano yerra con pasmosa regularidad en lo que tiene que ver con las intuiciones estadísticas.

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Los libros de septiembre [Oct. 2nd, 2012|04:11 pm]
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Darkness, I es el tercer libro de la saga Blood Opera Sequence y es un pestiño. Nunca pensé que diría esto de un libro escrito por Tanith Lee, autora de títulos tan deliciosos como Volkhavaar o El Señor de la Noche, pero es que es la verdad, es un pestiño y me ha llevado casi cuatro meses terminarlo 8y lo he logrado solo a base de fuerza de voluntad). Lo pillé con muchísimas ganas porque pensé que una saga de vampiros escrita por ella tenía que ser algo realmente bueno, pero nada de nada. Es lento, farragoso, sin sentido, con una serie de historias que discurren paralelas unas a otras prácticamente sin tocarse (y chirriando de mala manera cuando se tocan) con un personajes tipo Poochie (Cuando no esté en pantalla los otros personajes preguntarán todo el tiempo: “¿dónde está Poochie?”) que encima cuando finalmente aparecen es una especie de Louis todavía más melifluo. En cuatro palabras, no merece la pena. Serie B cayendo a la C, indigno de su autora.

El Economista Camuflado es un regalo de cumpleaños de lordwarden que me ha gustado bastante. Su autor, Tim Harford, tiene una columna de economía llamada así en el Financial Times y se trata de una serie de ensayos sobre las apariciones de la macreoecnomía en nuestra vida diaria. Cosas como por qué cuesta un café lo que cuesta o por qué es completamente imposible comprar un coche usado decente de acuerdo a las reglas del libre mercado. Comenta en un lenguaje ameno y sencillo temas como los fallos de mercado, la información privilegiada, por qué el sistema de salud privado de los Estados Unidos es una estupidez y por qué algunos países pobres salen de la pobreza mientras que otros parecen destinados a seguir en ella para siempre. Un libro instructivo y fácil de leer para quienes no sepan de economía y quieran tener al menos una idea, y ameno y lleno de ejemplos interesantes para la próxima vez que intentes explicarle a alguien por qué intentar manipular los precios siempre acaba en desastre o por qué se hundieron los sistemas comunistas del siglo XX si ya sabes de economía.
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El Gran Quadre [Sep. 12th, 2012|07:54 am]
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Tengo unos días absolutamente infernales de trabajo delante de mi, pero no quiero dejar escapar estos cinco minutos libres antes de que empiecen para compartir una profecía sobre las radicales consecuencias que la espectacular diada de ayer va a tener.

Ninguna.

Por dos razones, fundamentalmente:


  1. No va a traer la independencia de Cataluña porque eso implicaría una reforma constitucional de un calado inimaginable y la experiencia nos dice que aquí la Constitución no se toca así quemen el Congreso. Vivimos en un país de políticos inamovibles cual esposa de Lot que ignoran totalmente toda manifestación popular que no estén manipulando ellos mismos. "Madrid" hará caso omiso, a la hora de la verdad, de la diada. Dejará que sus ecos se apaguen con el tiempo sin hacer absolutamente nada, exactamente igual que hizo con el 15-M, y cuando resurjan sus ecos cada año los aguantará estoicamente. Y, si en algún momento el tema se llegara a poner serio, lo que hará será otra serie de reformas, que vendrían muy bien a España pero que no tendrían nada que ver con la independencia de Cataluña (reforma de la LOREG y del Título III, por ejemplo) y serían más que suficientes como para desviar la atención y las energías de ese proyecto.

  2. Pero es que, además, tampoco va a traer como resultado el concierto económico catalán que verdaderamente quieren CiU y los catalanistas no soberanistas. Y no lo va a traer porque como se empezara a hablar del tema, Europa, que está presionando por una mayor consolidación fiscal en España como una de las (inexistentes) condiciones para el (inexistente) rescate de España, no soltaría un céntimo. Y como necesitamos ese dinero como el maná los israelíes en el desierto, "Madrid" no efectuará movimiento drástico alguno en esa dirección (lo que es más, igual se ven forzados a hacerlo en el sentido contrario). Los catalanistas gritarán y gritarán y el palau derribarán, pero desde Madrid se aguantarán o, como mucho, realizarán algún acto o concesión simbólica porque Paris vaut bien une messe.

Así, en cinco minutos y a vuelapluma, es todo lo que puedo decir. A ver si el tiempo me da la razón.

Saludos a todos,

Arthegarn

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Higiene memética [Aug. 2nd, 2012|10:03 pm]
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A mediados de los años 70 un estudiante le preguntó a Richard Dawkins si aparte de los seres vivos basados en química orgánica, existía en la naturaleza algún otro ente capaz de hacer copias de si mismo que también estuviera sujeto a la evolución por selección natural. En el momento, Dawkins no supo qué contestar, pero un par de años después, en el capitulo final de El Gen Egoísta (1976) respondió afirmativamente diciendo que, en efecto, se le ocurría otro ente de esas características. Como no existía una palabra para definir el concepto al que quería referirse Dawkins sugirió el nombre de mem(1) (en inglés, meme) para la unidad de transmisión cultural por imitación. De forma paralela al gen, que es la unidad de transmisión de la herencia biológica, el mem transmite ideas, comportamientos y actitudes de un individuo a otro, de una mente a otra esencialmente copiándose en el cerebro del receptor.

Como todo esto puede sonar muy raro permitidme poner un ejemplo.

Todos sabemos más o menos como funciona un virus. Un virus es un parásito que inyecta su material genético en una célula a la que infecta y “engaña” para que haga copias de ese virus mientras que la célula cree que está copiándose normalmente a si misma. Al final que llega un momento en el que hay tantas nuevas copias del virus dentro de la membrana de la célula que ésta muere y los nuevos virus se esparcen por el medio en busca de nuevas células a las que infectar. Un virus, en principio, no hace absolutamente nada más, no aporta nada a la célula ni tiene ninguna otra función; es una máquina que solo sirve (y es muy buena en ello) para obligar a otras células a que hagan copias de él.

El paralelo memético de un virus podría ser, por ejemplo, “Cumpleaños feliz”. Supongamos que un niño va por primera vez a una fiesta de cumpleaños y ve como todos los demás niños le cantan al homenajeado “Cumpleaños feliz”. Se dará cuenta de que "Cumpleaños Feliz" es "eso que se canta en los cumpleaños" aprenderá la canción y repetirá el comportamiento durante toda su vida, eventualmente enseñando la canción a otros niños que no la han oído y perpetuando el comportamiento.

En este ejemplo, “Cumpleaños feliz” es un mem. Al igual que un virus en una célula, un mem se introduce en un cerebro y se aprovecha de los recursos del mismo para sobrevivir y multiplicarse creando copias de si mismo en otros cerebros e “infectándolos” de si mismo. Por supuesto, el paralelismo no es exacto (por ejemplo: nuestro cerebro no explota cada vez que enseñamos a alguien “Cumpleaños feliz”) pero creo que es suficiente para que, de forma intuitiva, entendáis qué son los memes y cómo las ideas pueden ser consideradas (como lo son por la memética) como entes con vida propia que nacen, crecen, se reproducen y mueren(3).

La memética es que ofrece una perspectiva totalmente nueva sobre la mente humana y la transmisión de las ideas. Sugiere que, al igual que en realidad nuestro cuerpo (soma) está compuesto y es el resultado de la interactuación de millones de células individuales, que en muchos casos ni siquiera comparten nuestro código genético(4) y que existen y funcionan sin tener conocimiento ni de su función en el organismo ni del propio organismo en su conjunto; nuestras mentes están en realidad compuestas de millones de memes individuales que se comportan de forma semejante y que es sólo la interactuación holística de esos memes entre ellos la que da como resultado emergente la psique(5). La mente, así, funcionaría en paralelo, tanto a nivel neuronal como al nivel de las ideas; algo que es muy difícilmente imaginable por la consciencia, un recurso extremadamente útil pero que funciona en serie, pero que no obstante podemos estudiar y modelizar para ofrecer explicaciones hasta ahora inexistentes de quien somos.(6)

Pero, volviendo a los memes, sus similitudes con los seres vivos no terminan en su ciclo vital. Los memes también interactúan entre ellos de muy diversas formas Por ejemplo, exactamente igual que los seres vivos compiten entre ellos para obtener los recursos necesarios para sobrevivir y multiplicarse, también los memes compiten por los vastos pero finitos recursos del cerebro, intentando permanecer en él, no ser olvidados a favor de nuevos memes “invasores” y reproducirse y ser transmitidos a otros cerebros. Y al igual que los seres vivos, los memes están sujetos a la evolución por selección natural: a veces no se transmiten de un cerebro a otro con total exactitud sino que aparecen cambios en las copias, cambios que harán que ese nuevo mem se transmita y multiplique mejor o peor que el original, lo que puede dar como resultado la desaparición de la nueva copia o su éxito llegando incluso a implicar la desaparición del mem original.(7)

Pero la competición no es la única forma de relación entre memes. Hay memes que se alían entre ellos de forma simbiótica, a veces hasta el punto de dar lugar a una nueva “forma de vida” memética; al igual que un liquen es una magnífica simbiosis entre un hongo y un alga que da como resultado un ente que casi tiene taxonomía propia, cuando los memes “Dios” (existe un ente sobrenatural creador del Universo que da sentido y objetivo al mismo) y “fe” (creer en este mem aun en ausencia de pruebas es bueno) se alían dan como resultado un memeplex poderosísimo llamado “religión”. Y, por supuesto, hay memes que son parásitos de otros memes incluso hasta el punto de acabar con el mem huésped, como pasa cuando los memes de la superstición parasitan a los de la religión hasta que la idea de la relación con Dios se olvide totalmente para ser sustituida por una serie de prácticas más o menos mágicas (vid infra). Algunos memes son espectacularmente buenos reproduciéndose, sea porque otorgan ventajas al cerebro huésped (por ejemplo, carecer del mem de "lectura" es un grave problema), sea porque simplemente son buenos reproduciéndose aunque, al igual que los virus, acaben causando daños al huésped. Los memes supersticiosos, por ejemplo, no aportan absolutamente nada, pero  todos sabemos que los viernes trece traen mala suerte, o tirar el salero, o que se nos cruce en el camino un gato negro. Esos memes están en nuestros cerebros y no tienen intención de irse ni sabemos como echarlos, pese a que sabemos positivamente que son inútiles y consumen recursos como cualquier otro parásito. Y algunos memes como el del fanatismo (“creer en este mem incluso en contra de las pruebas es bueno, y de hecho cuanto mayor sea la evidencia en contra de lo que crees mejor eres por seguir creyéndolo”)(7) o "inmolación" (“este mem y su difusión son más importantes que tú y es bueno que te mates para defenderlo o difundirlo”) son tan perniciosos que la única explicación para su supervivencia es que se multiplican más deprisa de lo que matan a sus huéspedes, exactamente igual que los virus...

Pero, independientemente de lo amplia e interesante que pueda resultar la memética (tenéis una buena bibliografía en las notas a pie de página si os interesa), me gustaría llamaros la atención sobre un aspecto en particular: la epidemiología memética. Dado que los memes se transmiten de forma esencialmente análoga a la de las enfermedades podemos utilizar las herramientas de la epidemiolgía para estudiar (e incluso predecir y controlar) la transmisión de los memes, el modo en el que infectan poblaciones e individuos. Por cierto, el mem con los que quiero infectar vuestros cerebros es el siguiente: “eres responsable de tus memes, de los que entran en tu cuerpo y de los que transmites”.

Uno de los grandes avances de la humanidad fue la teoría microbiana, que proponía la revolucionaria idea de que las enfermedades eran causadas por unos seres vivos tan, tan pequeñitos que no podían ser vistos, pero que sin embargo estaban ahí. Si esto era así, era posible limitar la transmisión de enfermedades a través de procedimientos muy sencillos. Así, memes como “aléjate de la suciedad”, “lava lo que vayas a comer”, “tápate la boca con la mano al toser” y cientos de otros proliferaron en nuestros cerebros hasta crear lo que hoy en día llamamos “higiene”, que no es más que el conjunto de comportamientos y procedimientos que utilizamos, y que exigimos que los demás utilicen, para proteger nuestros cuerpos de la acción de  esos micro-bios dañinos(9). La higiene ha contribuido tanto a nuestra calidad de vida que se ha infiltrado en nuestro inconsciente sin que nos demos cuenta, a veces incluso disfrazada de cortesía o educación A nadie se le ocurriría estornudar en la cara de alguien, por ejemplo, o usar el cepillo de dientes de un desconocido, o meterse en la boca un chicle que acaba de encontrar pegado debajo de la mesa(10). Y, sin embargo, cuando se trata de memes la higiene, en todos los sentidos, brilla por su ausencia en una inmensa mayoría de los seres humanos. Incluso entre mis amigos más cercanos, gente inteligente que se cree totalmente a salvo de cualquier influencia intelectual no deseada, abundan prácticas que meméticamente no son muy diferentes a comerse el cadáver de una cucaracha y a continuación besar con lengua a quien tienes al lado.

Voy a decirlo claramente; creerte lo primero que te encuentras en Internet sin contrastar su veracidad y sus fuentes, simplemente porque te gusta lo que dice y porque concuerda con tus ideas y esperanzas, no es meméticamente diferente a meterte en la boca el caramelo cubierto de pelusas que te acabas de encontrar en la acera porque te apetece algo dulce. Es una marranada indescriptible, una falta de respeto a tu salud simplemente inenarrable y algo que, si te viera tu madre hacerlo, te aseguraría un buen azote en el culo. Yo entiendo que la memética es una ciencia relativamente joven y que la idea de la higiene aplicada a los memes no ha llegado a una inmensa parte de la sociedad(11) pero para los que tenemos un mínimo conocimiento de la misma las actitudes de muchos de nuestros congéneres nos resultan, simplemente, repulsivas.

Al igual que si quieres tener un cuerpo sano tienes que respetar unas mínimas y elementales normas de higiene corporal, si quieres tener una mente sana tienes que respetar unas mínimas y elementales normas de higiene memética. No creerme lo primero que me encuentro por ahí, aunque me apetezca mucho creérmelo, es tan elemental como no meterme en la boca lo primero que me encuentro por ahí, aunque me apetezca mucho comérmelo. Prefiero creerme las cosas que sé que salen de fuentes dignas de confianza, muchas gracias, exactamente igual que prefiero comerme los caramelos que sé de dónde han salido. Y si por alguna razón me veo forzado a considerar comerme algo que encuentro tirado en el suelo, ante todo lo lavo, hiervo y desinfecto como pueda. O, meméticamente hablando, dudo de que sea sano (cierto) y lo someto a todos los procedimientos que se me ocurren para minimizar sus efectos perniciosos y contrastar su veracidad, a ver si es bueno que me lo trague o no.

Desde este punto de vista, de verdad, es increíble el tipo de, no caramelos sucios, sino mierda de perro recién excretada que se traga la gente a manos llenas en Internet. Lo que es más, es increíble ver a cierta gente comérsela en un hermoso plato cuadrado, con cuchillo y tenedor, rozando los labios con la servilleta antes de acercarse la copa de vino, a veces incluso pagando por el plato de mierda mientras se permiten mirar desdeñosamente la humilde hamburguesa de McDonald’s que se está comiendo el de al lado.

Y el plato de algunos es de los que se comen con cuchara. No digo más.

Oh, existe la posibilidad de que comer mierda de perro a cucharadas no tenga ningún efecto perjudicial sobre tu organismo, desde luego, pero lo más probable es que sí. Del mismo modo, es posible que ese bulo que te has tragado enterito no te haga ningún daño, pero lo más probable es que sí aunque no sea más que porque evidencia que careces de mecanismos de higiene memética. O lo que es lo mismo, que tu cerebro es fácilmente accesible e infectable por el primero que te cuente lo que quieres oír; que eres fácilmente manipulable. Pero es que además resulta que quienes observamos ciertas normas elementales de higiene, como lavarnos las manos antes de comer o poner en duda que en España haya 445.000 políticos estamos, en todos los sentidos, más sanos que quienes no lo hacen. Y eso nos da ventajas porque (y ahora voy a evidenciar otro mem con el que quiero infectaros) la falta de sentido crítico, carecer de higiene memética entrante, te perjudica y debilita. Si te crees lo primero que te cuentan sin contrastarlo, por pura estadística vas a acabar creyendo creer que ciertas cosas son como no son. Y eso va a implicar que tomarás ciertas decisiones basadas en información errónea, lo cual casi garantiza que tales decisiones serán erróneas. Y eso te va a perjudicar, a ti y, probablemente, a tus seres queridos (vid infra), todo por tu falta de higiene memética, por permitir que cualquier idea se aposente en tu cerebro sin demostrar que merece estar ahí. Y mentras tanto los que lo ponemos en duda todo y nos esforzamos por alimentar nuestra mente solo de ideas ciertas tendremos más posibilidades de evitar esos errores y todo nos irá mejor.

No creerte lo primer que te cuenten va en tu propio beneficio. De verdad. Y además beneficiará también a la gente que te rodea, que supongo que incluye a la gente que quieres. Y directa o indirectamente me beneficiará a mi, por qué no decirlo.

Por supuesto yo, Arthegarn, como liberal que soy, voy a respetar tu libertad individual dentro de tu esfera de derechos. Si quieres comer mierda de perro a cucharadas es asunto tuyo. Pensaré que eres un gilipollas a la enésima potencia y probablemente me de una mezcla de asco y pena verte hacerlo, pero no te lo prohibiría (si pudiera) ni siquiera por tu propio bien. Probablemente intentaré hacerte ver lo que estás haciendo y por qué no es buena idea (como estoy haciendo con este artículo) pero si a pesar de todo persistes en tu coprofágica decisión, al final haré mutis y la respetaré porque al fin y al cabo mis consejos no van encaminados más que a lo que yo considero que es tu propio bien y tú tienes mucho más derecho a decidir qué es bueno para ti que yo.

Ahora, cuando hay terceros implicados…

Llenar la propia mente de basura es cosa de cada uno. Pero en el momento en el que transmites esos memes-basura a las mentes de los demás deja de serlo y pasa a ser un asunto de salubridad pública(12). Exactamente igual que tenemos la obligación de no toser y estornudar encima de la gente, exactamente igual que consideramos que es moralmente malo transmitir una enfermedad a sabiendas a nuestro prójimo, exactamente igual que si creemos que podemos estar infectados intentamos evitar a los que nos rodean antes de exponerles a una situación de contagio (aunque no sea más que  diciendo a quien va a compartir una sidra contigo que mejor coja otro vaso porque estás resfriado), antes de transmitir un meme a otra mente tenemos que velar mínimamente por su salud. Porque esa mente confía en nosotros en todos los sentidos, y al igual que bebería de nuestro vaso si no le decimos que quizá estemos enfermos, escuchará nuestras ideas y confiará en ellas si no le decimos que concedemos una razonable probabilidad a la posibilidad de que sean perjudiciales

No solo somos responsables de lo que comemos y de cómo luchamos contra las infecciones, también somos responsables de poner los medios a nuestro alcance para evitar el contagio de nuestras enfermedades. Exactamente igual, no sólo somos responsables de las ideas que aprehendemos, también somos responsables de las ideas que transmitimos. Conozco gente que tiene una higiene memética entrante (es decir, un sentido crítico) decente, en algunos casos bastante respetable, pero que no tiene la menor consideración con su prójimo a la hora de compartir sus memes. Hay gente, por ejemplo, que es lo suficientemente inteligente como para saber que alguien de la categoría de José Luis Sampedro no empezaría un artículo diciendo "Querido señor Presidente, es usted un hijo de puta" pero que aun así difunde el bulo, lo reenvía, retwittea, comparte, cuelga en su muro o lo que sea. Meméticamente esto es análogo a estornudar con fuerza encima de tus amigos sabiendo que tienes la gripe. Y llegó el momento de poner en claro el tercer mem: carecer de higiene memética saliente perjudica y debilita a quien te rodea y lo peor es que cuanto más te quieran, más les perjudicas. En efecto, todos confiamos en la gente a la que queremos, creemos que no van a hacer nada que nos pueda dañar y por eso les damos acceso privilegiado a través de nuestras barreras de todo tipo. Yo no compartiría cubiertos con un desconocido, pero podría hacerlo con un amigo. Igualmente, yo no daría credibilidad alguna a un desconocido que me recomendara que comprar pagarés de Nueva Rumasa diciendo que es un gran negocio, pero si fuera un amigo a quien quiero y en quien confío...

Somos responsables de los memes que transmitimos al igual que de los memes que alojamos. No podemos desentendernos de las consecuencias de esa transmisión memética escudándonos detrás de la excusa de que cuando decimos algo esperamos “que cada uno ejerza su sentido crítico”. O al menos no podemos hacerlo más de lo que podemos escudarnos cuando estornudamos en la cara de alguien pensando que esperamos “que cada uno ejercite su sistema inmunológico”. Está mal, está igual de mal. Y en el caso de la gente que nos quiere o respeta, está todavía peor, no solo porque ese amor y respeto les hace particularmente vulnerables sino porque responder a la admiración y el respeto de alguien con un estornudo en la cara y una llamada al uso del propio sistema inmunológico es bastante desagradable.

Y este artículo me está quedando larguísimo, lo sé, pero no quiero terminar sin llamar vuestra atención sobre otro problema que es tan predecible como evitable con conocimientos meméticos y que podríamos denominar el Síndrome del Día Después del Apocalipsis. El día después del Apocalipsis es cuando uno se levanta de entre los escombros, recuerda las atrocidades que se han cometido y se pregunta "¿Pero cómo hemos podido llegar a esto? ¿Cómo hemos podido permitir que algo así pasara?". Es la pregunta del hombre bueno ante Auschwitz y la respuesta es: "gradualmente".

Goebbels es frecuentemente citado como autor de la frase "Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad". En realidad nunca dijo tal cosa(13), pero a nuestros efectos la idea es buena. Creo que estaréis conmigo en que hoy en día nadie en su sano juicio se plantea seriamente entrar a tiros en el Congreso de los Diputados, sacar a Rajoy a rastras y lincharle en la Plaza de las Cortes, pero eso es algo que pasa ahora y que tiene que ver con el estado de ánimo y la consideración de lo que es bueno de la sociedad ahora. Si alguien propusiera seriamente hacerlo, si alguien intentara transmitir ese mem, sería inmediatamente contrarrestado por la acción de cientos de otros memes que tenemos ahora mismo en nuestro cerebro, como el del respeto a la vida o a la presunción de inocencia o el repudio de la violencia, que actuarían de una forma análoga a los anticuerpos y neutralizarían el mem. Lo normal ahora mismo, lo que la sociedad quiere y a lo que nos condiciona, es a respetar a los que nos rodean y a que la idea de entrar a tiros en el Congreso y linchar a Rajoy nos resulte inconcebible. Oh, bueno, puede ser concebible como parte de un chiste o algo así, como el cartelito ese de la guillotina enfrente del Congreso y el lema "Yo también veo necesario hacer algunos recortes", pero ¿hacerlo en serio? Ni hablar, hombre, yo no soy un asesino. Y, sin embargo, el mem que vive en ese chiste es  ese: "matemos a los políticos".

Un chiste tiene gracia precisamente por el contraste con la realidad. Si viviéramos en la época de la revolución francesa un cartel como el que acabo de mencionar no sería interpretado como un chiste sino como una sugerencia seria de un curso de acción. Cuando vemos y compartimos ese chiste estamos, sin darnos cuenta, infectando nuestros cerebros y los de los demás con el mem "matemos a los políticos". Algo que podía ser inconcebible deja de serlo, una idea que antes no existía en nuestra mente de pronto aparece. Y cuando infecta todas las mentes que nos rodean, de repente deja de ser algo impensable y el chiste pierde su gracia porque el contraste con la realidad se ha diluido. Hace falta hacer un chiste más bestia en el mismo tono para que haga gracia y, poco a poco, el mem "matemos a los políticos" se va normalizando. Si antes cuando alguien nos decía "matemos a los políticos" le contestábamos inmediatamente "¿pero qué dices, hombre?" ahora dejamos de hacerlo porque, claro habla en broma. Pero el hecho está en que hemos eliminado uno de los memes que evitaba que efectivamente matáramos a los políticos: el primer "anticuerpo" contra ese comportamiento. A medida que esa idea se va repitiendo se va normalizando, a medida que van cayendo las defensas meméticas contra el uso de la violencia esa idea deja de ser tan impensable (porque ya no es respondida inmediatamente con un "¿pero qué dices?") y pasa a ser pensable. Y eventualmente el mem muta a "matemos a los políticos... y lo digo en serio". Y un mem que no hubiera tenido jamás ninguna posibilidad de tener éxito en el ambiente previo a la normalización, ahora puede tenerlo porque las defensas están débiles. Poco a poco, con el transcurso del tiempo, el mem va mutando e infectando más cerebros, haciendo que la gente "cambie de idea" y deje de ver el asesinato como algo absurdo y esperpéntico, solo contemplable en un contexto humorístico y pase a convertirse en una posibilidad real. Hasta que, eventualmente, la chispa salta, la civilización estalla por los aires y el pueblo enfurecido entra a tiros en el Congreso de los Diputados, saca a Rajoy a rastras y le lincha en la Plaza de las Cortes. Hasta que un año después, entre las ruinas del congreso, en medio de la destrucción y los disturbios, el que inventó el chiste de la guillotina alza la mirada al cadáver y se pregunta "¿Cómo hemos podido llegar a esto?"

Pues gradualmente. A partir de acciones inocentes que no parecían tener relevancia. A través, como siempre, de la evolución por selección natura. Nadie quería que existiera el ser humano, nadie lo había planeado, pero existe; exactamente igual, nadie quería que todo acabara así, pero acabó así.

Somos responsables de los memes que permitimos que entren en nuestras mentes. Somos responsables de los memes que transmitimos y de las consecuencias que tienen, incluso a muy largo plazo. Y algunos, los más morales y exigentes de nosotros, somos responsables incluso del control epidemiológico de los memes más peligrosos. Evitar que ciertos memes peligrosos se contagien es bueno, pero evitar que lleguen a producirse mutaciones meméticas peligrosas es todavía mejor.  Así que, amigo lector, cuidado con lo que lees, cuidado con lo que cuentas... y cuidado con lo que crees. Y si te quieres unir a la Orden de los Pobres Caballeros del Sentido Crítico y de la Higiene de los Memes y dedicar tu vida a luchar contra los bulos, serás bienvenido. Porque somos tres y el de la guitarra...

Gracias por dejarte infectar,

Arthegarn________________

(1) La forma correcta del singular de este neologismo en español ha de ser “mem” y no “meme” como se lee por ahí. Esto es así porque cuando Dawkins sugiere su nombre lo hace partiendo del griego μίμημα (mimema), acortándolo a “mema” y sustituyendo la “a” final por una “e” para reforzar el paralelismo con la palabra gene (gen). Así pues, puesto que en castellano el singular de genes es gen, el singular de memes ha de ser mem. Este es un caso en el que el calco de la palabra del inglés desvirtúa su significado y etimología.
(2)
Tengo que pedir perdón por le lenguaje volitivo que utilizo en este artículo para referirme a entes que, como los memes, no tienen ni siquiera la capacidad de entender o querer algo. Cuando digo que una célula “quiere sobrevivir”, por ejemplo, no quiero decir que verdaderamente sea así: la célula no tiene ni siquiera consciencia de si misma, mucho menos de lo que podría ocurrirle si se acerca demasiado al interior del estómago, por ejemplo. No, lo que quiero decir es que el ente tiene una serie de mecanismos automáticos que le hacen reaccionar ante determinados estímulos como si verdaderamente se diera cuenta de que (por ejemplo) algo es peligroso y quisiera evitarlo para intentar sobrevivir
(3) Un mem muere, por supuesto, cuando se olvida. Todos conocemos “Cumpleaños feliz” pero casi nadie recuerda a Shutruk Nahhunté.
(4) El ejemplo clásico es la flora bacteriana, literalmente cientos de especies diferentes que conviven dentro de nosotros en una relación de beneficio mutuo. Un ejemplo algo menos conocido pero verdaderamente fascinante es el de las mitocondrias, presentes en cada célula de nuestro cuerpo y sin las que éstas no podrían funcionar y que tienen su propio ADN, distinto del del individuo a quien sirven. De hecho, se puede remontar la historia mitocondrial hasta un primer y único ancestro de toda la humanidad, la llamada Eva Mitocondrial. La ciencia es preciosa.
(5) Un pensamiento que puede resultar bastante amenazador para aquellos que necesitan que la ciencia no sea capaz de explicar la mente para poder aferrarse a la posibilidad de la existencia de lo sobrenatural y de la supervivencia de la mente tras la muerte del cuerpo. Yo mismo cuando leí esa teoría tuve que luchar contra una especie de picor espiritual que no sabía donde rascarme (entre otras cosas porque siempre tuve muy clarito lo de Lc. 20,38) y que solo años después entendí de donde procedía.
(6) Este tema, verdaderamente fascinante, es desarrollado en mucha mayor profundidad en La Consciencia Explicada (Dennett, 1991).
(7) Incluyo algún ejemplo de evolución memética más abajo, pero si os interesa el tema hay estudios tanto en El Espejismo de Dios (Dawkins, 2006, donde el autor lo usa para proponer que el mem "Dios" es un parásito de la evolución de memes más útiles como "obedece a tus mayores"), La Máquina de los Memes (Blackomre, 1999) y Virus of the Mind: The New Science of the Meme (Brodie, 1996)
(8) Los lectores avezados se darán cuenta inmediatamente de que el mem "fanatismo" es una evolución del mem "fe". Si no recuerdo mal Dawkins lo comenta también en El Capellán del Diablo (2003)
(9) Porque, no lo olvidemos, no todos los microbios son dañinos. También son microbios los hematíes, los leucocitos y las plaquetas (y, puestos a ello, técnicamente, las mitocondrias) sin los que no podríamos sobrevivir.
(10) Tengo que decir que uno de los editores que ha tenido a bien criticar el primer borrador de esta entrada me ha comentado que "este párrafo es falso, o al menos no cierto, ya que hay mucho cafre, mucho cerdo, mucho ignorante y mucho imbécil que hace lo que tu dices que a nadie se le ocurriría". Como diría Romanones, vaya tropa.

(11) Esto no es del todo cierto. Al igual que antes de la teoría microbiana la humanidad observaba ciertas normas higiénicas por puro sentido común, en nuestra sociedad también existen mecanismos de higiene memética aunque no se denominen así. Por ejemplo, mi madre a la higiene memética la llamaría “salud mental”.
(12) Término elegido con toda la maldad del mundo.
(13) Es una aliteración de una de las técnicas de propaganda descritas por Hitler en Mein Kampf, la de la Grosse Lüge, particularmente una de la que acusa a los judíos de utilizar por lo que es prácticamente imposible que Goebbels la incorporara a su repertorio.

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El libro de mayo [Jun. 5th, 2012|02:21 pm]
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A Brief History of Time
es un libro al que tenía manía, casi tanta como a Stephen Hawking, desde que era casi un crío. Recuerdo una charla con mi padre en la que me decía que Hawking estaba sobrevalorado, que era un producto de los medios de comunicación, que no estaba a la altura de otros físicos como Hoyle o Penrose y que de cualquier forma su tesis central estaba equivocada. Por lo que recuerdo que me contaba, el error de Hawking consistía en aplicar el principio de indeterminación del Heisemberg al momento inicial del universo, lo cual carecía de sentido ya que si el espacio entero era un punto de dimensión cero, el momento y la posición del universo entero tenían que ser perfectamente determinables con exactitud infinita ya que no había otro sitio en el que pudieran poder estar que en ese punto de dimensión cero. Décadas después, tras haber leído finalmente el libro y saber qué dicen exactamente tanto Hawking como Heisemberg, tengo que decir que o yo no entendí a mi padre o mi padre no entendió a Hawking porque no dice nada parecido.

El libro, que me ha gustado muchísimo (aunque menos que La Nueva Mente del Emperador de su colega y amigo Roger Penrose, a quien menciona no menos de veinte veces) es mucho más de divulgación de lo que yo me esperaba. Oh, sí, divulgación seria, desde luego, pero no muy diferente de Los Tres Primeros Minutos del Universo, por ejemplo. Es un viaje breve por la historia de la ciencia, enfocándose en la física, la astrofísica y finalmente la física cuántica, en busca de una teoría de la gran unificación. Está francamente bien escrito, es una lectura amena (mi madre me tiraría algo a la cabeza si leyera esto), con ejemplos muy buen puestos y el nivel justo de erudición (por ejemplo, cuando habla de la gemetría de Minkowski ni siquiera menciona al pobre Hermann). La explicación que da de la relatividad (de las dos) es muy, muy buena, y la de la física cuántica, si bien no está a la altura de otras más eruditas que he estudiado, tiene ejemplos muy buenos para que se te quede en la cabeza qué son y para que sirven cosas como el spin o los colores de un quark.

Las páginas en las que habla (finalmente) del tiempo y su naturaleza son muy buenas. Abren la mente a reflexiones sobre la naturaleza del espaciotiempo que a mi me resultaron fascinantes. Recuerdo que esa parte del libro la leí en el metro y que, sin pasar de página, perdido en mis pensamientos sobre la relación entre la flecha del tiempo, la entropía y el crecimiento del universo, me di cuenta de que me había pasado de estación y tuve que cambiar de metro… ¡hasta tres veces! Sin quitarle mérito a Martin, esas cosas no me pasan con A Song of Ice and Fire, por ejemplo. También lo son las páginas sobre las singularidades cuánticas y la búsqueda de la Teoría del Todo, si bien es entrañable leer un libro escrito cuando la teoría de cuerdas era algo cuyo nombre no pasaba de las universidades y la gravedad cuántica ni siquiera había abandonado la mesa de investigación.

Podría pasarme horas hablando de este libro y de las cosas que cuenta (aunque no todas las haya leído ahí) porque es un tema que cada día me fascina más, pero me voy a limitar a recomendaros que, si tenéis un espíritu suficientemente inquieto, la suficiente capacidad de atención, y sobre todo de imaginación, lo leáis directamente. Es una muy buena puerta de entrada para pasar de ahí a cosas más serias y, entre nosotros, un rato más fácil de leer que, por ejemplo, GEB-EBG. Así que sus, y a ello. No os arrepentiréis. Ah, y queda uno como todo un intelectual leyendo estas cosas en el Metro, estoy descubriendo. En la oficina te miran de otra manera y te preguntan "Pero ¿tú no eras abogado?" y cosas así.

Beneficios colaterales, qué queréis que os diga.
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El libro de abril [May. 2nd, 2012|02:18 pm]
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Consciousness Explained es un libro al que le tenía ganas desde hace años. Yo creo que desde que rustythoughts y yo teníamos esas fascinantes conversaciones sobre la existencia del libre albedrío y la aparición espontánea de la personalidad frente a la consideración de si misma como algo sobrenatural. Como dice el propio Daniel Dennett, la consciencia es el Santo Grial de la ciencia, es la última frontera. Para muchos explicar científicamente, de forma materialista, el origen de la consciencia del sujeto de nuestros verbos, de ese “yo” del que tanto hablamos que es distinto a “nuestro” cuerpo y que se identifica básicamente con el espíritu es simplemente imposible. Otros creen que es “posible en principio” pero simplemente demasiado difícil. Y la verdad es que mucha gente le tiene miedo a esa explicación porque supondría la eliminación del poquito de Dios en el que quieren creer, ese que les ha hecho diferentes, importantes e inmortales. Si la consciencia es material, si verdaderamente depende del cuerpo y del cerebro, el yo no puede sobrevivir al cuerpo y muere con él; y eso es algo que mucha gente no quiere ni pararse ni a considerar, mucho menos a aceptar.

Perom para la tranquilidad de toda esta gente este libro, pese a su título, no explica la consciencia. Informa muchísimo sobre como funciona nuestra mente, desde luego, y especula y propone modelos y lo que podríamos llamar una solución posible al problema de la consciencia, pero no prueba este sistema: al fin y al cabo hablamos de filosofía, de filosofía buena del siglo XXI basada en la ciencia, sí, pero no de ciencia. Consciousness Explained intenta encauzar nuestro pensamiento y darnos herramientas para poder ir desentrañando el tema en lo que Dennett cree que es la dirección correcta, pero no es un oráculo que conteste a las preguntas más que como lo hace la filosofía: en el fondo, con más preguntas.

Con todo y con eso, a pesar de no cumplir la promesa que hace el título, el libro es muy, muy bueno. La mayor parte del mismo está destinada a desmontar la idea del “teatro cartesiano”, la idea de que existe un punto central, físico o psicológico, al que llega toda la información para será analizada y desde el que se toman las decisiones. A través de un sistema interesante y que yo veo posible, llamado “multiple drafts model” (modelo de múltiples borradores) sugiere que las decisiones, básicamente, se “toman solas” de forma gradual a medida que surge el pensamiento, por procedimientos automáticos enraizados en grupos de neuronas que realizan funciones especializadas al modo de homunculi. La percepción de la consciencia tal y como la tenemos sería simplemente la forma más sencilla de explicarnos qué es lo que ha pasado, por qué nuestro cuerpo ha actuado de esta o aquella manera, realizada por una construcción semejante a una máquina de von Neumann virtual, construida sobre la arquitectura paralela de nuestros cerebros. Es una forma interesante de describir cómo podría funcionar un mecanismo automático de toma de decisiones tan complejas como las que realiza la mente humana, pero que queda muy lejos de estar demostrado.

Para evitar que la mente que está describiendo sea simplemente simplemente asignada a un p-zombi por sus detractores, Dennett empieza el libro fijando que su método es heterofenomenológico y que para la heterofenomenología (que se parece sospechosamente a la ciencia ya que, al fin y al cabo si un hecho o una diferencia son inmesurables se tienen por inexistentes) no hay en realidad ninguna diferencia entre un p-zombi y una persona real, precisamente por la definición de p-zombi. He leído varias críticas al libro en el que atacan su tratamiento de los qualia (en el fondo, lo que diferencia a un ser humano de un p-zombi) y creo que están muy desencaminadas. Dennett no afirma que los qualia no existan, no se mete en ese fregado, dice que para el método de pensamiento que está utilizando la existencia de los qualia es irrelevante y por tanto deben tratarse como inexistentes por el principio de economía, pero no está interesado en si existen realmente o no. Su respuesta es totalmente agnóstica, muy semejante al científico que, preguntado por la existencia de Dios, se encoje de hombros y responde que no sabe si existe o no y que Dios no entra dentro del campo de conocimiento de la ciencia por lo que en elabora sus teorías científicas como si no existiera, pero eso no quiere decir que afirme su inexistencia, solo su irrelevancia a efectos científicos.

En fin, un libro muy bueno pero no para todos los públicos. El propio Dennett bromea en el libro diciendo que más que explicar la consciencia lo que hace es refutar el concepto que se tiene sobre la misma (”Consciousness explianed”, or “explained away”?), efectivamente reduciéndonos a todos a la condición de p-zombis. Así que, si os asustan palabras tan largas como heterofenomenología o le tenéis cariño a vuestro alma inmortal, mejor no lo leáis. Si no es así, adelante, muy probablemente os guste; sobre todo a los que ya se hayan leído GEB-EGB

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Los libros de marzo [Apr. 5th, 2012|10:16 am]
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The Warlord of Mars es el tercer libro de la saga de John Carter, continuación casi inevitable de The Gods of Mars. En él volvemos a encontrar a nuestros viejos amigos y enemigos: Tars Tarkas, Matai Shang, Thurid de los Primeros Nacidos... y averiguamos el destino de Tardos Mors y Mors Kajak, padre y hermano de Dejah Thoris y que llevaban desaparecidos desde el principio del libro anterior. Más romance, espada, coraje y caballerosidad, con la introducción de Thuvan Dinh, el padre de Thuvia (y que luego será el mejor amigo de John Carter en Barsoom, incluso por encima de Tars Tarkas). Una novela de aventuras sin mayores complicaciones, teóricamente la más floja de la saga..
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Los libros de enero [Feb. 9th, 2012|09:56 pm]
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A Princess of Mars me lo leí, en español (Una Princesa de Marte), cuando tenía algo así como 18 años o algo así. Un día, hablando de Cosmos con mi padre, le dije que me gustaría poder leérme aquellas novelas sobre Marte que tanto habían inspirado a Carl Sagan y que incluso citaba en Blues for a Red Planet. Cual no sería mi sorpresa cuando me dijo que él las había leído, que eran nada menos que del creador de Tarzán y que su padre las tenía en casa. Así que, tratando con la debida deferencia aquellos minilibros (12x8,5 cm.) de Crisol, en papel de biblia y editados en 1947, seguí a uno de mis héroes en sus pasos tras John Carter en Barsoom.

El libro cuenta las aventuras de un caballero de Virginia, John Carter quien, tras la guerra de secesión y viéndose arruinado, se embarca en una aventura en busca de oro en las montañas de Arizona y acaba, casi por arte de magia, en Barsoom, nombre con el que los marcianos llaman a su planeta. Allí conoce a (y batalla con) las diversas especies de marcianos: los terribles marcianos verdes de tres metros y cuatro brazos, o los civilizados marcianos rojos, esencialmente idénticos a los humanos salvo por ser ovíparos, algo que no le detiene a la hora de enamorarse perdidamente de la princesa de Helium, Dejah Thoris, y correr todo tipo de aventuras junto al fiel Woola (el predecesor de Chewbacca) y sus amigos Tars Tarkas y Kantos Kan, tratando de ganar su mano.

En esencia, es un folletín de aventuras, no muy distinto de Los Tres Mosqueteros hasta el punto de que también se publicó semanalmente en un periódico en su época (1911) y ofrece el mismo tipo de literatura, emociones, misterio, peligro, romance, caballerosidad… y profundidad argumental, claro, pero si uno quiere profundidad que se lea Los Hermanos Karamazov (otro serial, por cierto). Con todo y con eso resulta muy interesante leer ciencia-ficción de hace cien años, escrita por un autor del calado de Edgard Rice Burroughs. La influencia de John Carter en la ciencia-ficción posterior es inmensa. Sin ir más lejos, un personaje del calado de Flash Gordon vive y se comporta exactamente como lo haría John Carter, y en muchas cosas Mongo es clavado a Barsoom (como la tradición inquebrantable de no usar pistola contra quien te ataca con espada, por ejemplo). La propia idea de que los marcianos son verdes surge de esta saga. Y a mi me resulta enternecedor, más allá del argumento de space opera, cuando el autor introduce conceptos de lo que en aquella época era el tipo de ciencia avanzada sobre el que se escribía ciencia-ficción, como el radium(1), la descomposición de la luz, o el éter(2). Por no hablar de la personalidad de John Carter, tan de finales del XIX, del erotismo victoriano (en Barsoom todo el mundo va completamente desnudo, a excepción del cinturón para llevar la espada) o de lo que cualquier progre llamaría “sexismo aterrador” con el que está escrito el libro.

En definitiva, un libro que merece la pena leer como se lee Los Tres Mosqueteros. Por cierto que Disney estrena próximamente una película basada en este libro (John Carter of Mars, aquí tenéis el tráiler), que no sé como será de fiel al mismo, pero en la que dudo mucho que todo el mundo vaya gloriosamente desnudo…

Y, al igual que Veinte Años Después es bastante mejor que Los Tres Mosqueteros, The Gods of Mars es bastante mejor que A Princess of Mars. En la línea del libro anterior, narra las aventuras de John Carter quien, diez años después de volver a la tierra, vuelve a hallarse en Barsoom, pero esta vez en el mítico Valle Dor, a orillas del Mar Perdido de Korus y a donde todos los marcianos que alcanzan la edad de mil años peregrinan voluntariamente siguiendo el único río de Marte, el Iss, y del que nunca nadie ha regresado. Allí conocerá a los marcianos blancos, los marcianos negros y, con la ayuda de antiguos y nuevos amigos, batallará para rescatar a su esposa de las garras de Issus, la diosa de la vida y de la muerte de Barsoom, descubriendo la terrible verdad que se esconde tras la leyenda del Valle Dor. Más aventuras trepidantes, más honor y coraje, y más amor triunfante de la mejor especie, todo ello regado con una crítica absolutamente salvaje a las religiones organizadas.

Es probable que por esto la relectura de El Retorno de los Dragones me haya dejado helado. Supongo que no hace falta que os hable de la saga de la Dragonlance: fue lectura casi obligatoria para mi generación, el Harry Potter o el Crepúsculo de aquella época, y hoy en día es imposible ir a una convención de rol, fantasía, ciencia ficción o incluso de juegos de mesa en la que los nombres Raistlin, Sturm o Laurana sean desconocidos. Recuerdo cuando me lo leí a los trece años, me encantó, me lo bebí hasta el punto de que, cuando se publicó La Tumba de Huma, mis padres me prohibieron leer más de cinco capítulos al día y aun así hubo una temporada en la que iba a todas partes con la capucha puesta como mi gran héroe, Raistlin. Y me lo he leído otras muchas veces, creo que la última estando ya en la carrera. Pero, ahora que lo cojo de adulto, ¡qué malo es! Los personajes (salvo Raistlin, y tampoco es para tanto) son totalmente bidimensionales y es imposible identificarte con ninguno, la trama va a empujones de deus ex machina (o Paladine ex machina, según se mire), a Tanis dan ganas de abofetearlo cada vez que se sienta, Tas es para tirarlo por un barranco, Sturm es simplemente un fanático y un imbécil (“¿Huir? ¿De esta gentuza?”), lo de Caramon y Tika da vergüenza ajena, lo de Goldmoon y Riverwind parece escrito por Barbara Wood y la única gracia es que los combates están narrados asalto a asalto y siguiendo clara y estrictamente las reglas de D&D. ¡Madre mía! ¡Qué truño! Creo que una vez el Profesor Ignatius me recomendó que no me releyera los libros que me habían gustado de adolescente y particularmente esta saga. ¡Hacedle caso, si es vuestra situación! Creo recordar que La Tumba de Huma mejora mucho, pero me da tanto miedo llevarme un chasco como el que me he llevado con El Retorno de los Dragones que, sinceramente, no creo que me lo lea. ¡Dejad los buenos e inocentes recuerdos en la estantería, de verdad! Eso sí, si no os los habéis leído y sois jugadores de rol, hacedlo: saber quien de qué color es el culo de Raistlin es completamente imprescindible para ser un friki de pro.

¡Dulak!

Artthegarn___________________
1.- El Radium (Radio), que también pasa a Flash Gordon, es un polvo maravilloso que los marcianos utilizan como fuente de energía y que parece contradecir el principio de conservación de la misma. Sobre él, el que el propio Burroughs (que se supone que ha recibido los diarios manuscritos de las aventuras de John Carter y los está redactando), dice: “I have used the word radium in describing this powder because in the light of recent discoveries on Earth I believe it to be a mixture with radium on the base. ¡Recent discoveries! Claro, ¡hablamos de un autor que es contemporáneo de Marie Courie!
2.- El éter es el medio, casi místico e imperceptible, pero que tenía que existir para la ciencia de la época, en el que se propagaban las ondas de luz (antes de la física cuántica) y para moverse a través del cual servían las alas de Cthulhu, por ejemplo.
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Los libros de diciembre [Jan. 5th, 2012|01:41 pm]
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Los Alatristes ya caen en mi casa por tradición. Este El Puente de los Asesinos, sin estar a la altura de los mejores volúmenes de la saga (en mi opinión, los tres primeros), continúa la línea ascendente que ésta está trazando desde Corsarios de Levante, tras la mediocre El Oro del Rey y la completamente infumable El Caballero del Jubón Amarillo. Literatura de aventuras, de capa y espada, fácil de leer, nada exigente, impecablemente ambientada y documentada, mantiene el estilo soldadesco y cuartelario de los otros seis libros. Imprescindible para los amantes de la saga, pero poco recomendable para quienes no hayan leído (al menos) Las Aventuras del Capitán Alatriste, ya que los niveles de antiheroicidad que alcanza el personaje en este relato casi seguro que impedirán al lector primerizo identificarse con él. Particularmente cierto esto que digo en lo que, a mi ver, es la mejor parte de la novela: la relación entre Alatriste y su némesis, Gualterio Malatesta, con quien se ve obligado a trabajar codo con codo en esta aventura, y que no es comprensible (sobre todo al final) sin haber leído los tomos anteriores, por más que Pérez-Reverte intente poneros en situación a base de comentarios y recuerdos.

Si ya habéis leído otros Alatristes, probablemente leáis este, y si no lo habéis hecho todavía, hacedlo. Aunque la saga tenga luces y sombras, los tres primeros son realmente buenos, y (al menos para alguien como yo) leer las aventuras de este héroe tan políticamente incorrecto y con una psicología y valores tan del siglo de oro resulta harto refrescante. Una pena que la película fuera un espanto de semejante calibre.

Y, por fin, después de casi un año, fui capaz de terminarme Gödel, Escher, Bach, un Eterno y Grácil Bucle, libro que me recomendó Zor, prestándome su ejemplar (so pena de ser atropellado por un portaaviones si no se lo devolvía en perfecto estado, tal es el cariño que le tiene) y del que, aproximadamente a las 200 páginas, me compré mi propia copia, no solo porque veía que la lectura se alargaba y temía que le ocurriera algo al tapa dura de Zor sino porque me estaba gustando tanto que quería incluirlo en mi biblioteca.

Es difícil decir de qué va Gödel, Escher, Bach, pero lo voy a intentar. Lo primero que diría, aunque parezca una paradoja, es que es un libro de metafísica materialista. Es un libro de metafísica, porque las preguntas a las que intenta responder (¿Qué es la mente? ¿Puede la mente comprenderse totalmente a si misma? ¿Puede una mente residir en una máquina? ¿Es imprescindible un cerebro biológico para la existencia de la mente?) son de índole metafísico; pero los métodos y razonamientos que utiliza son estrictamente materialistas, científicos, matemáticos y, como mucho, cuánticos. Lo segundo que diría es que es un libro de divulgación científica; aunque aviso que no estoy hablando de divulgación a la Carl Sagan o Stephen Weimberg. Es divulgación seria, exigente, 700 páginas de razonamiento complicado y de datos, datos, datos y creación de estructuras para asimilar, procesar y aprovechar esos datos (y estructuras). Zor me dijo que suponía que me gustaría pero que, en cualquier caso, sería más inteligente al terminármelo, y estoy de acuerdo con él. No es un libro que simplemente te enseñe cosas sino que se las ingenia, a través de paralelismos con el arte y la, digamos, “vida real”, para que crees mecanismos intelectuales que interpretan la realidad de forma distinta (y me atrevería a decir que más precisa y, por lo tanto, más hermosa) a como lo hacías antes de leerlo. No llega a ser La Nueva Mente del Emperador (por ejemplo) en lo que tiene que ver con la rigurosidad y la aridez, desde luego, pero tampoco es un paseo por el campo.

Desde mi punto de vista, además, el libro tiene dos partes muy diferenciadas. Una en la que habla de la mente humana, preciosa y fascinante, y otra en la que habla de la inteligencia artificial que, a mi, me ha resultado bastante pesada. Supongo que como humanista que soy me interesa mucho más como funciona nuestro cerebro, por ejemplo, a todos los niveles (lo de los niveles en la estructura de ideas es fascinante); que como funciona un ordenador y cuales son sus posibilidades y limitaciones. Y, a pesar de que cualquier aficionado a las matemáticas que lea el título ya conoce la respuesta a la pregunta troncal (¿Puede un sistema representarse a sí mismo?) el camino recorrido y el paisaje observado desde la pregunta a la respuesta es tan hermoso como enriquecedor.

En definitiva, un libro magnífico, pero que solo es recomendable para los aficionados a la filosofía o, como mínimo, a la informática. Hace falta una cierta actitud ante la vida para disfrutarlo, algo así como una poderosa curiosidad y capacidad para maravillarse, mezclada con inteligencia, tenacidad y flexibilidad conceptual. Para que os hagáis idea, quitando a mi familia directa (y no las tengo todas conmigo sobre Zalasa) no se me ocurre mucha gente a quien le fuera a gustar, A Zor (claro), a rustythoughts , probablemente a lordwarden , quizá a mithur y HK… y poco más.

Ah, por cierto, se liga muchísimo leyendo este mamotreto a las cuatro de la mañana en un bar de lesbianas. Ya ves tú.

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Los libros de noviembre [Dec. 5th, 2011|04:04 pm]
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The Name of the Wind
es relectura. Ya comenté en su momento lo que opinaba, pero quería leérmelo en inglés después de The Wise Man’s Fear. Es bastante mejor en inglés, hay muchísimos juegos de palabras y connotaciones que se te escapan cuando lo lees en castellano, como siempre lo recomiendo. Y recomiendo a quienes se lean El Temor de un Hombre Sabio que luego relean El Nombre del Viento. Te das cuenta de muchos detalles que probablemente se te pasaran en la primera lectura, como cual es el temor de un hombre sabio (pista: lo dice cuando le pillan con una vela en la biblioteca), ciertos detalles sobre los Chandrian sobre los Lackless (pista: la canción que canta cuando es niño y no se da cuenta de de qué va hasta que le pilla su madre) y algún otro más que no voy a contar aquí. Gana con la relectura, que recomiendo, y como ya he dicho es bastante mejor en inglés aunque la traducción sea buena.

Snuff es el último Terry Pratchett y, quitando el final, me ha parecido decepcionante. No es que sea malo, vamos, pero Pratchett me tiene acostumbrado a un cierto nivel y este libro es… bueno, pesado y ñoño. Llamadme cruel, pero Pratchett está cayendo últimamente en una espiral de ñoñería que, aunque pueda ser comprensible, lo siento pero no me convence. Entre Snuff, el medio polvo de Unseen Academicals y los libros de Tiffany Aching (que están escritos para un público joven adulto y por tanto (i) a mi se me quedan pequeños y (ii) versan sobre temas que ya se han tratado, muchas veces de forma más incisiva, en otros libros), encuentro que tengo que remontarme a Making Money para encontrar un libro verdaderamente bueno, de los de quitarse el sombrero, que era lo habitual con los libros de Sir Terry. Y éste Snuff en concreto…

El título está muy bien. Snuff es, en inglés, a la vez un asesinato irrazonable y aleatorio (de ahí los snuff movies) pero también quiere decir "rapé". Y tenemos de las dos cosas en este libro, que trata de forma bastante obvia del clasismo (y de la lucha personal de Vimes contra los privilegios) y del racismo y la esclavitud pero que yo creo que trata, entre líneas y sin decirlo claramente, de especismo. En este libro tenemos a Sam Vimes que se va de vacaciones, seis años después de Thud! (extrapolando por la edad del joven Sam) y obligado por Lady Sybill, a sus posesiones del campo. Pero algo, que al principio parecía que iba a ser un "Sam Vimes visits Downton Abbey" (lo que da para hacer un libro, no me lo negaréis), acaba convirtiéndose en un aborto de novela negra con una trama B protagonizada por Fred Colon y Nobby Nobbs que sobra por completo*.

Bueno, yo lo siento pero ese Sam Vimes no parece Sam Vimes. Parece que su encuentro con la Summoning Dark en Thud! ha acabado con el policía, el investigador, el que se estaba convirtiendo en mi personaje favorito del Mundodisco, y ha dejado en su lugar a… no sé, a una especie de contemplador místico y amargado, demasiado poderoso, demasiado inteligente, demasiado humilde, demasiado todo. Aparte de esto, y quitando dos o tres momentos, el libro carece casi completamente de ese humor fino, irónico, sarcástico y británico al que nos tiene tan mal acostumbrados Pratchett, y muchos de los chistes (como el del BLT) son repetidos de otros libros o simplemente sosos. Entre la carencia de humor, el giro de Vimes, los diálogos pesados y artificiales, la trama lenta y viscosa… Lo siento, pero temo que este libro marca el inicio del declive de un genio y, quizá por eso, sea, para los amantes del mundodisco, imprescindible. Espero que el próximo libro, Raising Taxes, de Moist von Lipwig, me demuestre que estoy en un error.

Pero, en cuatro palabras: no parece un Pratchett. Y un dato curioso: no aparece la Muerte, algo que no ocurría desde Pequeños Hombres Libres.

Arthegarn_____________________________________
(*) Sobra totalmente desde el punto de vista narrativo. Si jugamos al juego de que Pratchett está perdiendo su capacidad de escribir, no obstante, y asumimos que lo que quiere es cerrar arcos argumentales y darle salida a sus personajes, en ese caso es muy comprensible. Pero hay que estar muy atento al Mundodisco y a la evolucíón en el mundo real de su creador para darse cuenta (y yo no las tengo todas conmigo)

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Ya vale, ¿no? [Nov. 21st, 2011|03:34 pm]
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Bien, el Partido Popular ha ganado las elecciones con mayoría absoluta. Y tiempo le ha faltado a mucha gente (algunos, amigos míos) para rasgarse las vestiduras y anunciar a los cuatro vientos la debacle que eso supone. Aun no ha podido Rajoy ni ver al Rey, y ya están los adivinos de siempre criticando lo que va a hacer.

Y, lo peor, es que lo critican, lo criticáis, en términos generales. "¡Privatizaciones a mansalva!", gritan unos "¡Recortes de derechos!" berrean otros. Una y otra vez, el tan consabido "¡Que viene la derecha!" de principios de los 90, y la derecha vino, y se fue, y yo lo siento pero opino que no lo hizo en absoluto tan mal. Y ni se privatizó la sanidad, ni la enseñanza, ni se bajaron las pensiones, ni cayó el cielo sobre nuestras cabezas, ni nada de lo que vaticinaban los profetas. Antes al contrario, diría yo.

Y estoy cansado de vuestros gritos, vuestros aspavientos, vuestras amenazas de exiliaros (¡sí, por Dios, idos de una vez a ver si dejo de oíros) y vuestros desmayos sobre el diván. Así que aquí os lanzo un desafío: dejad un comentario diciendo, concretamente, que es eso que creéis que Rajoy y el Gobierno del PP van a hacer y que es tan terrible como para justificar vuestras actitudes. E, insisto, concretamente, dadme un cargo del que un acusado se podría defender, algo concreto que, al final de la legislatura, podamos ver si efectivamente se ha cumplido. Por ejemplo: "Rajoy quitará a las parejas homosexuales el derecho de adopción", o "Rajoy bajará las pensiones", o "Rajoy privatizará la seguridad social". Os desafío. Os desafío a que me incluyáis aquí y ahora, medidas concretas que ya sabéis que Rajoy va a tomar y que tan apocalípticas son. Insisto en lo de concreción: nada de "Rajoy recortará los derechos de los trabajadores", no. ¿Qué derechos? ^¿De qué trabajadores? ¿Cómo? ¿Cuánto? ¿Cuándo?

Si verdaderamente tenéis una remota idea de política / economía, y verdaderamente teméis actos concretos del Gobierno del PP, os desafío a que los listéis aquí, y yo contestaré si creo que lo va a hacer o no, y al final de la legislatura veremos quien tenía razón. Lo que es más, en el caso de que haya alguna medida que yo crea que Rajoy verdaderamente vaya a tomar me ofrezco a intentar serenar vuestros ánimos explicando, con luz y taquígrafos, por que a mi me parece buena idea(1). No digo que lo consiga, pero por lo menos lo intentaré y probablemente todos salgamos ganando algo. Y si no tenéis ni idea, pues admitidlo y dejad de dar la tabarra, o al menos de dármela a mi, que sois más pesados que los testigos de Jehová y los mormones juntos. De verdad, usad el filtro de privacidad de vuestro Facebook o vuestro Google Plus para dejarme fuera de vuestros hiperbólicos planes de exilio, os lo suplico; no me interesan las quejas gratia protestansis y además de no interesarme me dan dolor de cabeza. Si algo os preocupa y es SMART (específico, medible, posible, realista y fechable), hablemos de ello tranquilamente; y si no dejad de meter miedo a los niños, por favor, que luego lloran.

Jolines, que pesados los de la izquierda cutre, boba y simplona de siempre. Aprended de Rosa Diez y Julio Anguita, o de mi herman Zalasa, o incluso de sir_accolon (2), "pesaos", que también hay gente de izquierda que sabe lo que dice y con quien es un placer poder debatir.

Hala, salud y tranquilidad. Que vale ya de tanta algarabía.

Arthegarn__________
(1) Si es que me parece buena idea, claro. Por ejemplo, aunque no crea que lo vaya a hacer, negar el derecho de las parejas homosexuales a la adopción conjunta me parece muy mala idea y admito que hay una posibilidad razonable de que lo haga. En este tema sí me parece legítimo preocuparse.
(2) Sobre todo en círculos reducidos, particularmente con un brandy y un puro, cuando no está lanzando soflamas al viento...

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Dios no creó el infierno. Fui yo. [Nov. 18th, 2011|12:43 pm]
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La gente nace, vive y muere y eso lo tengo asumido. Mis seres queridos vienen y se van, y también lo tengo asumido. Y, cuando se van, sé que no los volveré a ver, que no volverán a quererme ni a reir con mis alegrías ni a llorar con mis penas, y siento que estoy un poco más solo y eso me entristece. Pero no sufro particularmente por ellos, porque han desaparecido y, por tanto, están mucho, mucho más allá de sentir dolor, angustia o sufrimiento. Todo eso lo llevo bien.

Pero cuando tengo una misa funeral por alguno de estos seres queridos, cuando intento expresar mis sentimientos en un marco de referencia y con un lenguaje cristiano (porque eran cristianos), cuando pienso en una acción de gracias o escribo una oración pidiendo que “gocen de la gracia prometida por Jesús, que Dios les conceda la felicidad de la Vida Eterna y el conocimiento de lo importantes que fueron y de lo que les seguimos queriendo”… Entonces se me parte el alma que no tengo, porque ya no creo en ninguna de esas cosas, porque ya no hablo ese idioma aunque sepa decir las palabras. Y me siento vacío, estéril y sucio, como si intentara hacer el amor con el cadáver de mi amada. Y me enfado conmigo mismo, con el mundo y con Dios, por hacerme desenterrar de vez en cuando los despojos de aquello que me fue tan precioso, por obligarme a volver a mirarlo a los ojos y volver a fundir mi espíritu, que no tengo, con el suyo, para encontrar las palabras adecuadas.

Y luego estoy roto y miserable porque recuerdo, una vez más, todo lo que he perdido por subirme a esta torre de marfil intelectual en la que estoy, tan alto, lleno de razón y solitario. Y me odio porque sé que, aunque podría, aunque lo deseo desesperadamente, no voy a volver; no voy a dejar entrar en mi torre a esa hermosa figura que espera, vestida de blanco, toda sonrisas, abrazos, amor y perdón, a que le abra la puerta a la que llama suavemente, como pidiendo perdón por molestar, de vez en cuando.

Cuando era católico solía decir que el infierno es un estado del alma en el que esta se aleja completamente de Dios y que, como Dios es ubicuo, la única forma de ir al infierno era voluntariamente, dándole la espalda a Dios y rechazándole a sabiendas. ¡Cuánta razón tenía, sin saberlo! Cuánta razón...

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Lobbies, sindicatos, demagogos y el interés público [Nov. 7th, 2011|01:12 pm]
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Esta mañana, dándole un vistazo a los blogs que sigo, me he encontrado un artículo de Julio César Ortega titulado Leyes a Medida que, en vez de hablar del veto electoral, como yo pensaba en un primer momento, se mete con la propuesta de regulación en España de la actividad de los lobbies y que aprovecha, como siempre, para meter con calzador soflamas izquierdistas, sindicalistas, de lucha de clases y, ya que estamos, soltarle algún guantazo a la Iglesia, que pasaba por allí. Como siempre, simplificando y enfrentando: los trabajadores son “los buenos” y por tanto sus grupos de presión, los sindicatos, también son, por extensión, “de los buenos”; mientras que los empresarios son “los malos” y por tanto la patronal es, por definición “de los malos”. Os invito a que leáis el artículo porque lo que sigue está muy motivado por él.

En primer lugar, discuto que esa dicotomía entre los buenos y los malos de la relación laboral se ajuste a la realidad, y lo digo tanto como trabajador por cuenta ajena (que lo soy) como como empresario (que también lo soy). En ambos bandos hay de todo, como en botica. Yo conozco trabajadores que son buenos profesionales y se toman muy en serio su parte del contrato y realizan con excelencia su trabajo a cambio del salario pactado con sus empleadores; y “trabajadores” que no merecen ese nombre, sino como mucho, el de “empleados”, que hacen lo mínimo que pueden para no ser despedidos, buscan cualquier excusa para escaquearse otros cinco minutos del trabajo (una vez observé a una secretaria de refuerzo, es decir, de las que mandan en las grandes empresas cuando hay mucho trabajo, desaparecer para irse a fumar durante dos horas) y el trabajo que sacan lo sacan a regañadientes. E igual que en España hay mucho “empresaurio” que es mezquino y rastrero y ratea el pan y la sal a sus empleados (sobre todo en empresas muy pequeñas, que constituyen la inmensa mayoría), también es cierto que los grandes empresarios no tratan de la misma manera a sus trabajadores, ya que saben que están en un mercado de competencia en el que intentan atraer y quedarse a los mejores, lo que se consigue siendo flexible y confiando en ellos. Hay de todo. Pero una atmósfera en el que el empresario confía en su trabajador y cuando éste le dice que ha pasado una mala noche le contesta que se quede en casa esa mañana es imposible de conseguir cuando el trabajador (los trabajadores) trata por defecto al empresario (los empresarios) como un chupóptero que se queda con su plusvalía en un contexto de lucha de clases. Concebir a trabajadores y empresarios como enemigos irreconciliables y utilizar esa retórica enrarece la atmósfera perjudica muchísimo el cambio de mentalidad de ambas partes del contrato, de “este es un vago y tengo que exprimirle todo lo que pueda porque cada vez que vuelvo la espalda se me duerme” y “este es un pérfido explotador que ya saca demasiado de mi así que voy a hacer lo menos posible”, a una auténtica colaboración, cambio que en España necesitamos como la lluvia en abril. Así que lo siento, pero no, ni los trabajadores son “los buenos” ni los empresarios son “los malos”.

Tanto derecho tienen los trabajadores a defender sus intereses colectivamente a través de los sindicatos, como los empresarios a defender los suyos colectivamente a través de las asociaciones empresariales. A mi que nadie me venga a decir que los sindicatos “defienden el interés público” frente a los empresarios que “defienden intereses privados”. De eso, nada. Aquí todo el mundo está defendiendo su propio interés, lo que pasa es que los sindicatos se rodean de una retórica populista y trasnochada y se dedican a intentar hacer creer a la gente (dándose bastante maña en ello, todo sea dicho) que los intereses particulares y privados que defienden, de un grupo en concreto de ciudadanos (que en España, por cierto, son con mucha diferencia los de los trabajadores indefinidos), son “el interés público”. No, lo siento pero no lo son. Los trabajadores, los empleados, los asalariados, son un grupo de ciudadanos particulares con sus propios intereses, no la Nación, el Estado ni el Pueblo. Son una parte de ellos, pero nada más, y arrogarse la legitimidad de conceptos tan importantes como los antedichos para defender los intereses de quienes en realidad no son más que una parte es lo que siempre han hecho todos los dictadores (en particular, los dictadores populistas). Resulta que los empresarios también somos el Pueblo, así que decir que los sindicatos defienden el interés público es una falacia indecente de marca mayor.

Máxime si además consideramos que los sindicatos no defienden, ni siquiera, los intereses de todos los trabajadores (para ser exactos, no de la misma manera) y que, desde luego, no representan a la totalidad de los trabajadores. Yo, como trabajador por cuenta ajena, no estoy en absoluto de acuerdo con la inmensa mayor parte de las posturas de los sindicatos españoles. Yo abogo por una flexibilización interna en las empresas, por mayor movilidad, por endurecer drásticamente las condiciones de acceso al subsidio de desempleo (que es un subsidio, no un fondo de capitalización al que tienes derecho cuando te quedas en paro), por la existencia de un único contrato de trabajo con unas únicas condiciones respecto a las indemnizaciones por despido y, desde luego, por una reforma de arriba a abajo de la Ley de Procedimiento Laboral y de toda la Jurisdicción Social que acabe con principios como el in dubio pro operario y permita al empresario despedir a los vagos para contratar a los que no lo son/somos (por ejemplo). Así que, no, los intereses que defienden los sindicatos no son el interés público, son los intereses (legítimos) de un grupo de gente que piensa de una manera. Pero no son los del Pueblo.

Y lo mismo con lo del matrimonio homosexual y la Iglesia, que es un tema que mete el autor de rondón aunque no tenga nada que ver, probablemente porque siempre queda bien meterse un rato con los curas: más demagogia. Vamos a ver, las asociaciones a favor del matrimonio homosexual no defendían el interés público, defendían lo que a sus integrantes les parecía correcto, del mismo modo que la Iglesia defiende lo que a sus integrantes les parece correcto. Por mucho que yo esté a favor del matrimonio homosexual tengo la suficiente integridad y honestidad intelectual como para no confundirlo con el “interés público”, es solo mi opinión de lo que le viene bien a la sociedad y, por tanto, un interés privado. Tan privado, y tan legítimo, como los de quienes opinan que lo mejor para la sociedad es que el matrimonio homosexual vuelva a salir de la legalidad. El hecho de que tú y yo creamos que tenemos razón no quiere decir que defendamos el interés público, o que lo defendamos más que quien, honestamente, cree lo contrario. Por eso hay que tener muchísimo cuidado antes de envolverse uno en esa capa que todos los demagogos y populistas se ponen a la primera ocasión.

Dicho esto, hay que aclarar alguna cosa sobre los lobbys, porque por lo que veo la gente (o sea, la Wikipedia) equipara “la patronal” (o las ONG’s ya que estamos) a “los lobbies”, lo que es de ser un demagogo de no tener ni idea.

En primer lugar, los creadores de opinión no son lobbies. Una ONG que intenta cambiar la opinión de la sociedad sobre un tema específico (como, por ejemplo, su actitud ante la homosexualidad o ante el ecologismo) no es un lobby. Un lobby (del ingles lob, vestíbulo) es un grupo de interés particular que intenta defender ese interés a través de la influencia directa sobre los legisladores y/o los gobernantes, o lo que en España se ha llamado de toda la vida “hacer pasillo”. Intentar convencer a la gente de que vote a partidos con agendas ecologistas, o que defiendan leyes no discriminatorias hacia los homosexuales, no es hacer lobbying, es otra cosa llamada hacer política. Intentar convencer a directamente a los parlamentarios para que propongan o aprueben una ley de esas características en vez de a sus electores, eso es hacer lobbying. Desde ese punto de vista la patronal, como tal, no es un lobby en estado puro (como los sindicatos tampoco lo son).

Pero es que además cierto tipo de progre, o juega con los números, o no entiende con claridad como funciona un lobby, o es incapaz de ver las cosas desde un punto de vista que no sea el de la lucha de clases. Por ejemplo, The Guardian cuenta que “en los primeros diez meses del nuevo Gobierno británico se mantuvieron 1.537 encuentros con los representantes empresariales organizados en lobbies, mientras sólo hubo 130 con los sindicatos”. Lo que probablemente sea rigurosamente cierto, pero ¿qué tiene de raro?

Los sindicatos lo que intentan es defender lo que perciben como los intereses de los trabajadores. Eso es todo lo que hacen. Pero los representantes empresariales no. De hecho ese es el menor de sus intereses. Los lobbies industriales para lo que están ahí es para hacer negocio, para atraer inversiones públicas a éste o aquel Estado, para conseguir que la ley diga esto o aquello. Yo, por ejemplo, estoy muy vinculado últimamente al lobby de la energía eólica, que intenta influir sobre los legisladores y gobernantes para que se aprueben medidas que impulsen esta energía en particular y que se enfrenta directamente al lobby de las solares, que intenta arrimar el ascua a su sardina. A su vez, solares y eólicas (y algunos más) luchamos codo con codo en el lobby de las renovables, intentando conseguir políticas que apoyen este tipo de energías, y tenemos enfrente a las hidroeléctricas,y las nucleares, por ejemplo, con las que a su vez luchamos por la energía eléctrica frente a las apuestas por los combustibles fósiles, que también tienen sus lobbies. No tiene nada de raro que la mayor parte de las reuniones con lobbyists sean con empresarios, eso es simplemente porque la inmensa mayor parte de la actividad económica la hacen los empresarios. Pero no en su función de contratadores,que es a estos efectos completamente secundaria, sino en la de hombres de negocios que intentan expandir todo lo posible sus mercados. Insisto, no tiene nada de raro. ¿Por qué esa manía de creer que cada vez que un empresario abre la boca es para quitarle a un trabajador el pan de la suya? ¡Si es que así no se gana dinero!

En fin. Dicho esto solo me queda comentar que yo, personalmente, estoy a favor de la regulación de los lobbies. Porque, guste o no guste, son una realidad, y siempre es mejor tener una normativa que regule las canalizaciones subterráneas de deshechos urbanos que ignorar lo que está pasando hasta que acabas con la mierda al cuello. En mi opinión, claro.

Saludos,

Arthegarn.
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